Mostrando entradas con la etiqueta Desarrollos sinfónicos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Desarrollos sinfónicos. Mostrar todas las entradas
sábado, 10 de noviembre de 2012
Entrevista en el programa "Poetas en el aire"
El pasado 7 de noviembre participé, como autor invitado, en el sobresaliente y absolutamente necesario programa radiofónico "Poetas en el aire", dirigido y presentado por Sebastián Galán, y que todos los miércoles, de 22:30 a 23:30 hrs., se emite en la sintonía de Radio Vallekas, en el 107.5 de la F.M. del dial madrileño, y también a través de Internet desde el portal digital de la emisora: www.radiovallekas.org
Expresando una vez más mi gratitud por esta invitación que tanto me honra, dejo aquí el enlace a la página web del programa, donde puede escucharse íntegramente la entrevista que se me realizó, y donde pueden verse también algunas fotografías y videos tomados durante tan grata velada radiofónica.
http://www.poetasenelaire.com/2012/11/antonio-daganzo.html
(Foto: Con Sebastián Galán y el resto del equipo de "Poetas en el aire", Pedro y José, en los estudios de Radio Vallekas, la noche del pasado 7 de noviembre de 2012.)
miércoles, 24 de octubre de 2012
"Llamarse por encima de la noche": Presentación de Rafael Soler en el Café Comercial de Madrid
El pasado 18 de octubre tuvo lugar la primera lectura en España del cuarto de mis poemarios, Llamarse por encima de la noche (Ril Editores, Santiago de Chile, 2012); concretamente en el emblemático y muy literario Café Comercial de Madrid, donde estuve amplia y bellamente acompañado por amigos y colegas, y donde también tuve la suerte y el honor de contar con las palabras introductorias de dos extraordinarios poetas: Pablo Méndez -mi editor así mismo en España- y Rafael Soler, quien realizó la presentación propiamente dicha del libro.
A continuación, reproduzco las palabras con las que mi querido y admirado amigo Rafael Soler presentó "Llamarse por encima de la noche"; un fabuloso texto por el que vuelvo a darle las gracias públicamente:
"LLAMARSE POR ENCIMA DE LA NOCHE": PRESENTACIÓN DE RAFAEL SOLER
"¿Cuándo se escribe un poema? ¿Al tropezar en una tarde de lluvia con aquel primer error imperdonable? ¿Al volver, y van tres veces, a la cola del paro, en tu mochila un título de máster, dos idiomas y un futuro color cieno, que es color triste de la desesperanza? ¿Al perder a tu mujer prohibida? ¿Al cruzar una frontera? Y, sobre todo, ¿quién escribe cuando escribe el poeta? ¿El perdedor que fue? ¿El ganador que nunca será?
Llamarse por encima de la noche, el libro que hoy presentamos, ha sido escrito por Antonio Daganzo. Antes, tras la publicación en 2.004 de Siendo en ti aire y oscuro, y en consentido arrebato de torrencial escritura, que se prolongó por algunas semanas dejando al poeta exhausto y satisfecho, Antonio Daganzo escribió Que en limpidez se encuentre, sugerente título que vería la luz en la colección Baños del Carmen, de Ediciones Vitruvio, a cuyo sagaz editor Pablo Méndez, que hoy nos acompaña, tanto deben muchos jóvenes poetas, y muchos poetas no tan jóvenes, justo es aquí reconocerlo. El libro anticipaba ya una nueva voz; años más tarde, enfermo incurable de vida –que es una enfermedad luminosa y mortal–, Daganzo regresó a la letra impresa en la misma editorial con Mientras viva el doliente, texto del que ya habló y bien nuestro común Paco Caro con motivo de su presentación en Madrid.
Pero vamos, y abrevio, a lo sustantivo: tres exhortaciones (exhortación: procedimiento que consiste en excitar determinados sentimientos por medio de la palabra), un capítulo titulado, como no podía ser de otra manera, Vuelo en la noche, otro bien surtido de sonetos –disciplina muy querida por el vate– con el nombre de Vino navegado, y un corto poema final, Labor de plenilunio, para que el lector reciba la exacta dosis de imágenes, sugerencias, hallazgos y verdades.
Cabe en la noche un corazón completamente libre, afirma Antonio Daganzo invitándonos a transitar la suya, una noche donde todo es posible y todo acecha, mecido por el sordo rumor de los motores del avión que le lleva donde siempre quiso estar, junto a la amada.
(Fotos tomadas durante la presentación madrileña de Llamarse por encima de la noche, el pasado 18 de octubre de 2012, en el Café Comercial.)
A continuación, reproduzco las palabras con las que mi querido y admirado amigo Rafael Soler presentó "Llamarse por encima de la noche"; un fabuloso texto por el que vuelvo a darle las gracias públicamente:
"LLAMARSE POR ENCIMA DE LA NOCHE": PRESENTACIÓN DE RAFAEL SOLER
"¿Cuándo se escribe un poema? ¿Al tropezar en una tarde de lluvia con aquel primer error imperdonable? ¿Al volver, y van tres veces, a la cola del paro, en tu mochila un título de máster, dos idiomas y un futuro color cieno, que es color triste de la desesperanza? ¿Al perder a tu mujer prohibida? ¿Al cruzar una frontera? Y, sobre todo, ¿quién escribe cuando escribe el poeta? ¿El perdedor que fue? ¿El ganador que nunca será?
En la solapa del libro se nos dice que es poeta, escritor, periodista especialmente vinculado a la comunicación cultural y comentarista musical. Yo añado su condición de hombre de bien, esforzado militante de la Palabra, discreto tertuliano allí donde sea convocado por colegas y afines, y enamorado compañero cosido a pespunte de Carolina Paz Barreira, una mujer cóndor que da luz a su vida. Viene después una sobria enumeración de sus méritos de guerra y publicaciones, que permiten al lector ubicarle en esa franja que habitan los poetas con vocación y con futuro. En la cuarta de cubierta, un anticipo del contenido firmado por Guido Eytel, que hace justicia a sus veinte poemas y el exhorto inicial, donde se enfatiza su “manejo certero del lenguaje, la cuidada construcción de los poemas”, y el hecho singular de haber sido publicado en Chile.
Como aviso a navegantes, encabeza Antonio Daganzo su libro con estos versos del poeta chileno Jorge Teillier: Pero mis días serán nubes / para viajar por la primavera de tu cielo, pues ante un intenso viaje nos enfrentamos al leer el contenido de sus páginas. Un viaje en este caso transoceánico, con cuanto tienen todos los viajes de destino anhelado y siempre pospuesto, de arribada a territorios nuevos donde imperan la ilusión y, por qué no decirlo, el vértigo bien llevado. Viajar es crecer, porque vuelves mejor. Un viaje en este caso con un intenso for freude, que traducido viene a ser algo así como la alegría de la víspera, cuando, con las maletas hechas y todo por venir ocupas tu butaca en el avión paladeando anticipadamente cuanto espera cerca y lejos: la mujer nacida de una ensoñación, piel a la espera, boca del poeta desgranando versos al acecho.
Los viajes transoceánicos tienen su encanto: haces efímeros amigos, evitas el malhumor que siempre producen los atascos y puedes encontrar la silente voz de tu interior, que como todos sabemos habla poco y cuando lo hace es para proferir una sentencia. Y aquí tenemos de vuelta al poeta, tras sus fructíferas andanzas recitadoras por Santiago y Temuco, recuperado del jet lag y sin soroche, ese mal no siempre pasajero que provocan la alturas, y que puede instalarse como una garrapata cuando el éxito es fácil y los elogios excesivos, haciendo del escritor un patético pelma vanidoso.
Te mereces tu don:
no te improvises,
no permitas que tu inventiva sea
un huero relámpago
…….
Celebra la fortuna
de llegar a enmudecer para ti mismo
y vivir mientras.
El don de vivir, el don de escuchar, el regalo de amar, la imperiosa exigencia de no posponer cuanto te acerque a tu verdad. Así debe ser, pues todo concluye siempre antes de tiempo, con las cuentas por saldar; y si la vida es urgente, desentrañar un significado último es noble empeño inalcanzable.
Imagino a mi amigo Antonio sobrevolando el Atlántico en butaca de pasillo, sin cenar y pluma en vano y mano, a la caza de los versos por llegar, alerta y parlanchín el corazón. ¿Cuándo se escribe un poema? ¿En el sangrado que causan las separaciones necesarias y no deseadas? ¿Al escupir tu impresora la tarjeta de embarque? ¿Al poner en modo avión tu teléfono, que también cambiará de piel para ser un celular cuando aterrices? Los poemas del capítulo Vuelo en la noche, al igual que ocurre con sus hermanos de este libro, ya estaban escritos antes de que Antonio los atrapara con su cincel de tinta.
Poemas verdad, verdades que merecen un poema. Premio a su limpio empeño por dar lo mejor, recibe Antonio de esa dama caprichosa llamada inspiración el regalo de estos versos finales, a vuelo alzado:
Pues me he llamado por encima de la noche
ya digo cordillera
y ahora te nombro palabra del futuro.
Encontrará el lector en este libro doce poemas cortos con el título genérico de Enseñanzas, un alarde bien llevado de talento. Y para muestra un botón, el que abrocha la Enseñanza número nueve: Quizá para creer no haga falta tocar. / Pero no cabe engañarse: / tocar es creer.
Y llegamos al recio y saludable Vino navegado, de cuyas virtudes y propiedades nos ilustra Carolina en un pulquérrimo texto que no voy a desvelar. Según la editora y crítica Jessica Attal, se trata de la parte “más lírica, la más apasionada, la más exuberante, donde la mujer, la amada, tiene esas proporciones voluptuosas e infinitas para que el poeta se interne y llegue acaso a embriagarse y a perderse con la pícara esperanza de no salir nunca más de allí”. Añadiré que el bien llamado vino navegao es un caldo de celebración, un exceso andino para cuya ingesta nos ofrece Antonio un largo poema navegable, frutal, con meandros que nos llevan sin pedirlo a la única verdad: la vida; nuestra compartida y azacaneada vida debería ser, pese a todo, una fiesta presidida por la pasión y la luz.
Termino, que ya toca. Diez son los divinos mandamientos para todos los mortales, y dos más los que deberá cumplir cualquier poeta que se precie: escribirás en un temblor, y no publicarás en vano. Preceptos no fáciles de atender en estos aturullados tiempos donde prima lo urgente y el ruido es mucho. Damos la bienvenida a este libro que no llega en vano de tan lejos, con mi felicitación al autor por su exquisita fidelidad a la Palabra.
Ése es el camino, y ése, querido amigo, es nuestro permanente desafío."
(Fotos tomadas durante la presentación madrileña de Llamarse por encima de la noche, el pasado 18 de octubre de 2012, en el Café Comercial.)
miércoles, 17 de octubre de 2012
Entrevista en la bitácora digital "El ballet de las palabras"
El pasado lunes, 15 de octubre, se publicó una entrevista a propósito de mi trabajo literario en la excelente y muy activa bitácora digital sobre cultura "El ballet de las palabras". Su responsable, la profesora Patricia Pérez -a la que expreso mi profunda gratitud-, es una de las más entusiastas divulgadoras de mi obra con las que cuento en la Comunidad de Madrid.
Dejo aquí el enlace para poder acceder al texto completo de la entrevista:
http://elballetdelaspalabras.blogspot.com.es/2012/10/entrevista-al-poeta-antonio-daganzo.html
lunes, 17 de septiembre de 2012
"Llamarse por encima de la noche": Presentación de Jessica Atal, y reseña en el periódico cultural "La Panera"

El pasado 30 de agosto se celebró la presentación oficial del cuarto de mis poemarios, Llamarse por encima de la noche (Ril Editores, 2012), en la Librería "Lea+" del Centro Cultural "Gabriela Mistral" (GAM), en Santiago de Chile (acto, además, en el que conté con la presencia y el apoyo de la Fundación IberoAmericana, en la persona de su Presidente, el escritor y artista visual Theodoro Elssaca). Luisa Jaimovich tomó la palabra en nombre de Ril Editores, tras de lo cual se produjo la presentación propiamente dicha del libro; presentación que corrió a cargo de Jessica Atal.
Nacida en Santiago de Chile en 1964, Jessica Atal es una figura importantísima en el actual panorama literario chileno, en su triple faceta de escritora, editora y crítica literaria -labor esta última cuyo calado es de absoluta referencia en el país andino-. Como poeta, Jessica ha visto editados sus libros "Variaciones en azul profundo" (1991) y "Pérdida", excelente obra de 2010 publicada igualmente por Ril Editores.
A continuación, reproduzco las palabras con las que Jessica Atal presentó "Llamarse por encima de la noche" en Santiago. Se trata de un texto inmejorable, además de generoso, por el que expreso de nuevo mi profunda gratitud:
"LLAMARSE POR ENCIMA DE LA NOCHE": PRESENTACIÓN DE JESSICA ATAL
"Quiero, antes de comenzar esta presentación, agradecer esta invitación que me ha hecho Antonio Daganzo en conjunto con Ril Editores a presentar esta obra, titulada “Llamarse por encima de la noche”.
Es un honor para mí compartir estos momentos con ustedes. Estamos aquí, justamente, para celebrar la publicación de un libro muy especial y valioso.
Hay varios motivos por qué celebrar. En primer lugar, es un libro de un poeta español que publican aquí en Chile nuestros queridos amigos de Ril Editores: Eleonora Finkelstein y Daniel Calabrese. Es, por otra parte, el primer libro de Antonio Daganzo que se publica en nuestro país.
También, a comienzos de este mes, supimos una gran noticia que merece un brindis: que éste, el cuarto libro de poesía de Antonio Daganzo, obtuvo la “Mención de Honor Luis de Góngora y Argote” de poesía, concedido por el Instituto de Estudios de Literatura Contemporánea en España.
El jurado, en esta oportunidad, destacó la intensidad de cada verso y el brillante empleo del lenguaje renovador, en unos casos, y clásico en otros, que Daganzo ha sabido mostrar en su obra.
Otro aspecto que yo quisiera destacar, y por supuesto celebrar, es que Antonio Daganzo ha dedicado este libro, en primer lugar, al pueblo de Chile. Qué gracia, qué honor, y qué hermosa relación fraternal se deja ver desde las primeras letras de esta obra, entre nuestro país y el poeta español.
Daganzo tiende lazos fuertes con nuestra tierra y se aferra a ellos con entusiasmo y habilidad. En Chile, por cierto, lo recibimos con ese mismo entusiasmo y cariño.
Sigamos. No bien damos vuelta la página, nos encontramos con Chile nuevamente. ¿Cómo? Pues la primera cita de “Llamarse por encima de la noche” corresponde a dos versos de nuestro querido Jorge Teillier: “Pero mis días serán nubes/ para viajar por la primavera de tu cielo”. Esta cita nos introduce de lleno al contenido, a la temática central de la obra que en esta oportunidad presentamos: el viaje. Y, cómo no, el amor.
Aquí es donde se encuentran estos dos poetas, Teillier y Daganzo. En el viaje. Porque el libro que tenemos en nuestras manos corresponde a un viaje real del autor. Si no me equivoco, fue gestado durante un vuelo entre Madrid y Santiago. Y en este vuelo lírico Daganzo enfrenta al lector a otros tópicos muy cercanos al concepto del viaje, tales como el regreso, el destino, el tiempo, el sueño, la muerte.
Éste es un viaje poético que a todas luces resulta cautivante.
Leamos:
“Viajada noche,
concluye el solo reino,
la altura que no sabe y nada ostenta,
la abdicación del cóndor.
Cuando viajar es derruir un templo oscuro
de culto envenenado
-porque viajar se enfrenta a la desdicha-,
no queda en pie la ruina sino el ansia;
sabiduría entera, sabiduría instinto
que sólo tras el valor y desde el salto
ha de alcanzarse.
Si nacer trae derrota
viajar ofrece lance de desquite:
nunca la voluntad será tan pura,
nunca será la muerte tan ajena.”
Además de estar casado con una mujer chilena, Daganzo parece haberse casado con nuestra geografía. Su cercanía con el mundo local, con nuestra tierra, se da en el ámbito real, pero también, y maravillosamente, en el ámbito poético.
Al menos, el pacto secreto allí está. Muy presente en sus versos. Y, a decir verdad, no es tan secreto. El poeta se preocupa por hacer explícito, palpable el compromiso. El “abrazo con la costa”, el decir de la cordillera, la celebración de algo tan arraigado en el alma chilena como el “vino navegado”, a quien dedica, al más puro estilo nerudiano, toda una parte de su libro, acaso la más lírica, la más apasionada, la más exuberante, donde la mujer, la amada, tiene esas proporciones voluptuosas e infinitas para que el poeta se interne y llegue hasta a embriagarse y a perderse en ella con la pícara esperanza de no salir nunca más de allí. Terrenal en “el país de las venas” y las araucarias, íntimo en un universo que es pura plenitud de los sentidos, donde la ley dice que “tocar es creer”. Así es el viaje de este poeta. Intenso y desbordante.
Diríamos que en forma paralela Daganzo realiza otro viaje. Esta vez, hacia el interior de sí mismo. Un viaje que va a tocar el firmamento de su alma. Un viaje cuyo único fin es el autoconocimiento y la introspección.
Inmediatamente pensamos en otro poeta chileno, Eduardo Anguita, quien también hizo de la poesía un camino hacia el conocimiento de su propio e íntimo ser. Ambos poetas comparten esta vez la enseñanza que puede resultar después de recorrer un camino que se torna muchas veces oscuro e incierto, mucho más allá de algunos discursos que se agolpan “irremediablemente henchidos de certezas”. Va Daganzo entonces a buscarse en su vuelo “por encima de la noche”. Y escribe, como quien alienta al héroe antes de emprender su travesía o su batalla:
“Conócete hasta el fondo.
Súmete en el abismo que en ti llevas.
Duerme,
duerme nube y sin miedo,
que despertar después hará arco iris.”
La voz es valiente y segura. Alentadora. Y la poesía avanza a un ritmo
veloz, fluidamente armonioso y sumamente lírico:
“Desciende ya,
no temas,
volverás en estado de concordia
y con la sangre sabia”.
Tal vez existen otros caminos. Pero nunca uno más verdadero que el que se hace al fondo de uno mismo. Sólo luchando esa batalla, cuerpo a cuerpo, en soledad y silencio, aparece el poeta victorioso. Y por victorioso queremos decir un hablante lírico original, atrevido hasta la muerte, sin miedo a su destino sola y puramente humano, que se da entre el todo y la nada, en ese espacio inmenso donde se desarrolla la danza, el juego, la búsqueda del ser.
Porque no hay nada más allá –más tremendo y noble y osado- que ese vuelo hacia el alma. El encuentro con la contradicción, el enfrentamiento con el yo que eres tú en un espacio suspendido o en un abrazo cósmico que el poeta resuelve finalmente “en un solo destino enamorado”.
Aquí, para terminar, tocamos ese gran tópico presente en toda la obra de Daganzo: el amor. En este espacio es donde el poeta comulga con otros grandes maestros como Neruda y Benedetti. El gozo, el placer y el desenfreno que irradia un ser enamorado se vierten en versos y más versos palpitantes, urgentes, como es siempre el amor.
Leamos:
“¡Pasión ya de fluir,
abajo las bodegas,
que todo se prodigue!
Desatados azumbres,
al cabo deliciosos,
sabor a madrugada con postigos abiertos
y desnudo entusiasmo,
llevaremos el vino a la ternura,
lo expondremos al sol de sus vides antiguas,
navegamos.
Nos amamos, mujer,
y que calle la prisa de los hombres
sin boca:
aquí se paladea
por el puro placer de renunciar a un vértigo
en números fingidos,
en alcohol mercenario;
sin atajos ni trucos
aquí se inventa el éxtasis.”
No me queda más que felicitar y agradecerle a Antonio Daganzo el compartir con nosotros este extraordinario libro. En él han comulgado la gran tradición lírica española y el genio de un joven poeta. A ustedes, de corazón, quiero invitarlos a sumergirse en su lectura, ya que será una experiencia a todas luces valiosa, iluminadora, remecedora de sentidos y pasiones."

Sobre el presente texto, Jessica Atal ha sido tan amable de elaborar una síntesis en forma de reseña, con destino al periódico mensual de arte y cultura "La Panera", publicación chilena imprescindible actualmente en su ámbito. La reseña ha visto la luz en el número de "La Panera" correspondiente al mes de septiembre de este año 2012, y Ril Editores la ha reproducido en su portal digital. Éste es el enlace al texto de Jessica:
http://www.rileditores.cl/index/detalle.asp?26/544

(Foto 1: Flanqueado por Luisa Jaimovich, a la izquierda, y Jessica Atal, a la derecha, al comienzo de la presentación de "Llamarse por encima de la noche" en la Librería "Lea+" del Centro Cultural "Gabriela Mistral", en Santiago de Chile, el 30 de agosto de 2012.)
(Foto 2: Junto a Jessica Atal y Theodoro Elssaca, escritor, artista visual y Presidente de la Fundación IberoAmericana, al término de la presentación.)
(Foto 3: En la Librería "Lea+" del GAM.)
domingo, 24 de junio de 2012
Reseña de Rafael Fraguas sobre la antología "12+1" en "El País"

El pasado 9 de junio, en la sección dedicada a Madrid del diario "El País", el periodista Rafael Fraguas tuvo la gentileza de reseñar, a los pocos días de su presentación, el volumen 12+1: Una antología de poetas madrileñ@s actuales, con selección de Alberto Infante, que Ediciones Endymion ha publicado muy recientemente.
Dejo aquí el enlace para poder acceder al magnífico texto de Rafael Fraguas, que, bajo el título de "El derecho de nombrar", ha aparecido tanto en las páginas impresas como en la versión digital del periódico "El País".
http://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/06/08/madrid/1339178988_117074.html
miércoles, 4 de enero de 2012
Palabras de Jesús de la Peña en la Tertulia "Arco Poético" - 15 de diciembre de 2011

A continuación reproduzco algunas de las palabras, referidas a mi quehacer literario y en especial al tercero de mis libros, Mientras viva el doliente, que, el pasado 15 de diciembre de 2011, pronunció el poeta e ingeniero Jesús de la Peña (Noviercas, Soria, 1932) en el marco de la Tertulia "Arco Poético" -coordinada por la escritora gallega Pepa Nieto-, justo antes de que yo brindara la lectura de algunos de mis poemas publicados e inéditos.
Una vez más, quiero agradecer públicamente a Jesús de la Peña su generosa presentación, y el rigor y la simpatía con las que se ha acercado a mi obra. Y, naturalmente, ese agradecimiento se extiende a mi querida amiga Pepa Nieto, a quien debo la ocasión de haber podido recitar en uno de los foros literarios más destacados de Madrid.
FRAGMENTOS DE LA PRESENTACIÓN DE J. DE LA PEÑA PARA A. DAGANZO
"(...) Antonio Daganzo no es una joven promesa como pudiera dictarnos la apariencia. Lo de joven salta a la vista de sus 35 años, pero de promesa no hay nada. Él es una auténtica realidad poética.
Nuestro amigo madrileño es poeta por vocación artística bien estudiada (es Licenciado en Ciencias de la Información) y mejor arraigada en lo cultural, especialmente en el ámbito de la música clásica a la que dedica su voz en la radio desde hace 15 años. Es natural, pues, que la música, su sentimiento y hasta sus instrumentos y elementos, pueblen su obra poética.
(...) Cuando nos presentaron, Antonio, muy gentilmente, me regaló un ejemplar de cada una de sus publicaciones, con una cariñosa dedicatoria. Leí agradecido las tres y los tres títulos. (...) El último me llamó poderosamente la atención. Parecía que tendría que haber un protagonista doliente: se me había aparecido el enganche. (...) El término doliente se prodiga en la obra de Thomas Mann, y (...), para mi sorpresa, lo primero que encuentro es, antes de la "Introducción", precisamente una cita de Mann, extraída de su Montaña mágica.
… La enfermedad era la forma depravada de la vida. ¿Y la vida?...
No he podido reconstruir la cita dentro de la novela para dilucidar si está puesta en boca de Thomas Mann, directamente, o de su personaje interpuesto, Settembrini, que, al alimón con su autor, se reparten intervenciones pedagógicas sobre el humanismo, la vida, la muerte, la enfermedad, el tiempo, la fisiología, la felicidad y cien cosas más.
Y ¿quién es el doliente en el libro de Antonio Daganzo? El hombre, pero sobre todo, un niño; sin duda, el autor niño. También en el sanatorio de Davos había niños que terminaron allí sus días. A nuestro poeta le fue mucho mejor, afortunadamente. Y por suerte para nosotros, lo recuerda.
El libro contiene 35 poemas que van desde el primero en que se alumbra la luz al hombre en el nacimiento
… / y el astro cobra luz de futuro mortal/ … / y se transforma en hombre: / enfermedad soy yo.
hasta el último que empieza con el final del primero:
Enfermedad soy yo / mas también soy su silencio, / su dormir impasible. / Llevo escrita la muerte: / la humana condición grabó en mi pecho / un alfabeto indescifrable / que mis ojos comprenderán sobre el abismo, / cuando ya nada importe.
para terminar en afirmación solemne:
Y cuando mire atento mi corazón cansado / hallaré puras fuerzas, desde el niño que fui desarrolladas, / para gritar ya hoy, / prendiendo, pese a todo, un común fuego: / “Soy este hombre que ahora vive”.
La forma de expresión de Antonio Daganzo es de apariencia sencilla pero de interpretación difícil pues se apoya en un imaginario que con frecuencia vira hacia lo surrealista. El sueño o la ensoñación febril le ayudan. La colección de sus nueve sonetos, titulada "Perros de arena", son una buena muestra.
Retendré, sin embargo, algunos versos de entre ellos; los más directos:
… ¿Por qué calláis, a qué fingir, arteros? / ¿No comprendéis que el miedo me tortura, / que espero aún la calma del ladrido? …
en el primer soneto; o estos dos tercetos del tercero:
… Morir para olvidar, mas morir tarde, / que el alma tarde aprende su mentira, / su condición de cuerpo ensimismado; / que tarda mi ilusión en ser cobarde: / a un cielo se encomienda y ya suspira / por recobrar al dios que yo he matado.
El dios que nuestro poeta había hecho morir en estos versos anteriores:
La queja, / la voz más animal y al tiempo más humana. / … / La mayor evidencia de que el impulso divino está en nosotros. / Y de que Dios no existe.
conclusión que ratifica en el poema siguiente, La inexistencia de Dios...:
… / ¿Cuál es el sentido del humano sufrir / si Dios ha creado al hombre, lanzándolo a la vida? / …

Para terminar, me voy a referir al conjunto de nueve poemas que se agrupan bajo el título de "Memoria del doliente".
Como dije antes, el niño era nuestro poeta cuando lo fue, y su memoria es lo que aquí nos dibuja. He tenido confirmación de que el cuadro clínico es el de una alergia infantil superpuesta a la maldita asma, y el cuadro plástico es el que nos ofrece ahora desde su madurez en el lienzo de sus recuerdos ensoñados.
La gente no suele dar importancia a ese cuadro clínico hasta que lo sufre. Yo he tenido ocasión de padecerlo en mi hijo mayor y en mi nieto menor, y me solidarizo con Antonio y con sus padres, a quienes, por cierto, dedica sus versos.
El polvo de la tiza, los hervores de la primavera (enero en primavera -ventanas cerradas en defensa del viento portador de polen-), los accesos agudos y los intermedios, cuando el niño aprendía a ser misterio de sí mismo al sepultar la mera sombra del ahogo, según nos dice el poeta.
Sin juegos, sin escuela (su madre se lo enseñó todo, en casa, pero, sobre todo, que … no era / la espuria sombra de un dolor extraño, cruel e injusto… ), sin recreos ni compañeros que lo distrajeran. Nuestro poeta de hoy es deudor de aquel drama de ayer.
.. / forzoso prisionero de sus días sin calles, necesitaba la lectura / … / leer era vivir, / leer daba la vida que pasaba de largo / ante el doliente, / porque la vida enfermedad era entonces también vida de enfermo. / … / Fue la madre voluntariosa / quien enseñó al niño a leer. / Y fue así como un hijo roto / nació, tan ileso milagro, / dos veces de su propia madre.
Salidas extemporáneas al hospital en busca de respiración flexible, donde el niño una vez no fue niño, pues lloró como adulto de frustración ya vieja.
El niño creció y pasó de la lectura a la escritura: el final de la enfermedad no fue brusco, tomó su tiempo, … / pero el verso encerrado, / cerrado en su constancia, / se fue envolviendo de una textura curva, / … / la asunción de los otros empezó a ser el reto, / vida afuera, / cuando las horas de quietud se incrementaron / y la ansiedad hubo de buscarse en alma extraña.
Así se hizo el poeta. Pero nadie mejor que él para contárnoslo."
(Foto 1: Retrato de Jesús de la Peña.)
(Foto 2: En la Tertulia "Arco Poético" el pasado 15 de diciembre, con Pepa Nieto y Jesús de la Peña, dando este último lectura a su presentación.)
lunes, 19 de septiembre de 2011
Un libro ilustrado: "Cuentos de la mala nieve", de Diego Arboleda y Eugenia Ábalos

Ya a finales de 2008 tuve ocasión de elogiar el trabajo conjunto de Diego Arboleda y Eugenia Ábalos, pareja en las artes y en la vida: entonces el escritor madrileño, aunque venido al mundo en Estocolmo, y la ilustradora argentina, nacida en Mendoza, acababan de ganar el Primer Premio, dentro de la Modalidad Infantil, en la XI Edición del Certamen de Cuentos Ilustrados "Diputación de Badajoz", con el precioso trabajo titulado Tic-tac. Buen momento es ahora para recordar que, sólo dos años más tarde de aquel éxito, Diego y Eugenia reverdecieron laureles en tierras de Extremadura, al obtener igualmente el Primer Premio, pero esta vez dentro de la Modalidad de Adultos, en la XIII Edición -la de 2010- del citado concurso pacense. Cuentos de la mala nieve es la nueva joya labrada al alimón por mis queridos amigos, habiendo visto la luz, en el caso de Diego, en plena efervescencia de la serie juvenil Mil millones de tuberías, cuyos dos volúmenes -hasta la fecha- he comentado aquí con muy merecido detalle, y en el caso de Eugenia, en pleno abrazo de su hermoso estilo con ciertos hitos de la literatura clásica.
Desde su mismo y sorprendente título, Cuentos de la mala nieve ha venido a confirmarnos ese gusto por lo insólito que preside la narrativa de Diego Arboleda, acentuándose en estas páginas -habida cuenta del público adulto al que se dirigen- la dimensión oscura de lo inexplicable. "Hay una mala nieve que, cuando cae, nos perturba y nos lleva a hacer cosas que de otra forma no haríamos", se dice muy oportunamente en la contraportada del libro; mala nieve que incluso empuja al crimen, quizá con la turbia esperanza de romper la enervante quietud, ese tiempo blanco y detenido del que cabe esperar cualquier cosa dada su irrealidad flagrante. Y así, estos diez Cuentos de la mala nieve desarrollan una ingeniosa y paradójica negrura, cuya extraordinaria peculiaridad se desborda hasta la estructura misma de la colección, tan extraña como eficaz: idénticas necesidades argumentales propician que la tercera de las historias -"En Navidad se rompió el lago"- presente la mayor longitud y el mayor trabajo estilístico, y que las seis restantes -atención a "Dos dibujos" y "Un testigo"- sean "Copos" que abrochen la primera de las dos secciones de la obra en el final de la obra misma, en un alarde constructivo más que notable.
La labor de Eugenia Ábalos en este rico e inusitado universo descansa en un subrayado sutil, muy medido de la acción, siempre atento a trascender lo obvio para entregar desnuda la emoción inherente a cada historia. Su bien conocida sensibilidad contribuye a hacer de Cuentos de la mala nieve una lectura irrepetible, promisoria, sorprendente. No se la pierdan.
miércoles, 24 de agosto de 2011
Un libro para los más jóvenes: "Aventuras en espiral" ("Mil millones de tuberías 2"), de Diego Arboleda y Raúl Sagospe
Como ocurre en las historias por entregas de fuste, aquí la segunda parte se antoja tan excelente como la primera, profundizando además en la total significación del ciclo. Si dos años atrás Mil millones de tuberías vino a abrir las ventanas de la literatura española para los más jóvenes, Aventuras en espiral (Mil millones de tuberías 2) no sólo pervive en la magia de ese aire fresco conquistado: también se apunta el tanto libérrimo de abordar -para el público infantil y juvenil, insisto- una reflexión nada esquiva sobre el poder, sobre quienes lo desean a cualquier precio, aunque ese precio consista en el fraude compulsivo y sistemático, y en una hipnosis colectiva basada en la manipulación de las conciencias. Buena nota habremos de tomar por estos lares -tan acostumbrados a la desvergüenza mediática si se trata de rendir pleitesía a los poderes fácticos- del grado de compromiso con la dignidad, con la decencia social, alcanzado en Mil millones de tuberías 2 por la escritura del madrileño (aunque nacido en Estocolmo en 1976) Diego Arboleda, que en muy pocos años ha demostrado hallarse en el grupo de cabeza de la mejor literatura juvenil en castellano.
Arboleda ha vuelto a contar aquí con el apoyo de la prestigiosa Editorial Anaya, y con la colaboración del sensacional ilustrador Raúl Sagospe, fundamental en términos artísticos, pues ambos se encuentran en un estado tal de inspiración conjunta que, ciertamente, cuesta imaginar tándem más afinado en estas lides. El hecho de que Aventuras en espiral incida en los ambientes y personajes ya presentados en la entrega anterior -aunque con la inclusión de una linda niña sumamente interesante para M, niño-héroe de nuevo- concede a escritor e ilustrador una mayor holgura -una festiva holgura, se diría- en sus dinámicas de imbricación idiomática, hasta el punto de darse cabida en la obra, con toda coherencia argumental, a elementos como el cómic o incluso el juego de mesa.
Entretenido a más no poder por lo que cuenta y por cómo se cuenta, Aventuras en espiral, con su delirante reino de tuberías donde el color verde logra dinamitar la hegemonía de los azules metálicos, vuelve a poner a esta ingeniosa serie sobre las huellas del verdadero buen libro de ficción, sean cuales sean sus destinatarios: aquel que hace de su dimensión simbólica un espacio para la emoción compartida.
miércoles, 20 de julio de 2011
Un poema y un poemario: "Nocturno", de José Luis Nieto Aranda ("Rastros perdidos")

"Todo roto.
Los pedazos del anochecer
son inquietos cachorros hambrientos
que mordisquean los cordones de los cometas.
Los trazos del entusiasmo,
sonrisas de labios huérfanos
que huyen de los discursos
ya recitados.
Desenlace.
Todo roto.
Todo dicho.
Las diez.
Amantes extraños
son sombras desnudas
en la hornacina del cielo violeta.
Son las diez de este junio cadavérico.
Voy de paso tras el pedazo roto
de mi aliento."
Este magnífico "Nocturno" resulta una perfecta muestra de la amargura, casi sin paliativos, que nutre y vertebra el segundo poemario, Rastros perdidos (Ediciones Vitruvio, Colección "Baños del Carmen", nº 264), de muy reciente aparición, debido al escritor y querido amigo José Luis Nieto Aranda (Madrid, 1962), cuya voz dolorosa y recia había brillado ya en 2008 merced a una primera obra muy notable, Un tiempo de adiós, publicada igualmente por Vitruvio.
"¿Qué tiene la vida para quererla?", leemos en el poema "Un sábado intrascendente", cuando ya, en otro anterior, e ingeniosamente titulado "Homeless", el sujeto lírico llegaba a afirmar que "la vida / es una proposición absurda / enunciada en este mundo / sin techo." Efectivamente, el absurdo de la vida ("…viajemos cargados / de absurdo / hacia otros nuevos laberintos") da fundamentalmente coherencia a esta muy buena obra dividida en cuatro partes –siendo las dos últimas mucho más breves que las dos primeras-, en una glosa orientada sin remisión hacia el pesimismo ("el recuerdo es una ilusión marchita", leemos en "Teorema", y en "Viaje al dorso del destino": "He vencido: la derrota es mía"). Pesimismo, no obstante, cuya gravedad se ve atenuada, en mi opinión, por una expresión bien fraguada en el noble hermetismo del misterio, de la verdad profunda que sólo alcanza a revelarse gracias a los intransferibles métodos de conocimiento propios del poeta y su trabajo lingüístico e imaginativo.
Además, ocasionales guiños a una ironía sobre existencia e incluso sentimientos –atención a la curiosa propuesta del poema "Cóctel"-, contribuyen a marcar en Rastros perdidos una distancia salvadora entre el solitario, condenado presente y el atroz destino de la desmemoria y la desaparición ("Ahora, / y no nunca, / será una edad para la calma"). Porque ya lo dejaba dicho José Luis al comienzo del libro, en el poema "Introito": "…aún quedarán todos aquellos días / en los que pude y podré / -a pesar de lo indefinido- / sentirme pronombre, adjetivo / o verbo. / Y ser. / Bastará con eso."
martes, 5 de julio de 2011
Un poema y un poemario: "Ruinas alzadas", de Rafael González Serrano ("Mapa del laberinto")

"Cuando el mundo, cansado
de girar en la elíptica
que lo ata a la eternidad,
nos señale como fieles
a su estirpe, aún quedará
en algún lugar un sueño
encendido que nos guíe.
Aunque se nos tenga por carne
fugaz vistiéndose las ruinas
que restan sin sustancia
tras las últimas enseñas
vencidas, surgirán todavía
recuerdos erguidos como torres
contra el fruto del olvido.
En estos instantes, cuando
cada minuto es esencial,
nos salvará una palabra
sin derrota, la misma que
de nuevo vuelva a celebrarnos."
Tras Presencias figuradas, Manual de fingimientos e Insistir en la noche, llega el cuarto de los libros –al que precisamente pertenece el poema "Ruinas alzadas"- del escritor, profesor y amigo entrañable Rafael González Serrano (Madrid, 1955), con el título de Mapa del laberinto, y esta vez bajo el sello de Editorial Celesta, como el número 1 de su Colección "Piel del Sal". Nuevos rumbos que, en realidad, otorgan cauce no sólo a una misma voz poética, sino también al mismo tono reflexivo que, lejos de aminorar su calado, exige si cabe de los lectores una entrega mayor.
La densidad de la propuesta, efectivamente, es el rasgo preponderante de Mapa del laberinto; dicho de otro modo: su belleza indudable radica en la complejidad del entramado metafórico y simbólico expuesto, más en la línea de los dos primeros libros del autor que en la del tercero, Insistir en la noche, donde un sentido sutil de la musicalidad envolvía gran parte de la obra. Aquí, "el cruce ineludible de los deseos y las esperanzas con los fracasos y las pérdidas, del instante con el tiempo, de la vida con el vacío"; la ambición de "dibujar un mapa con los trazos de los reencuentros invocados o los azares imprevistos", como ha manifestado el propio Rafael, lleva a la construcción de un poemario sin tregua, articulado en tres partes, con un segmento introductorio –"In limine"- donde encontramos ya todo un reconocimiento del estado de la cuestión: "Mas si nada es de nosotros / y nosotros somos nada, / y nada redime a nadie / y nadie siente con nada, / nuestro destino es un limbo / hecho de pasos errantes, / que buscarán, temblorosos, / las auroras de memoria / de un laberinto de sombras."
Mapa del laberinto, pues, glosa minuciosamente esa dimensión tan épica como trágica del ser humano –"…que sólo en la derrota / se cumple el horror del destino", leemos al final del poema "Destino de héroe"-. Con todo, textos como el reproducido líneas arriba, "Ruinas alzadas", o el titulado "Puedo", apuntan no obviamente a una esperanza de auténtica redención, pero sí, cuando menos, a la existencia de un posible espacio para la luz, para la vida anhelante, dentro del laberinto: "Como renegados de la palabra, / buscaremos la sal de las cosas."
lunes, 27 de junio de 2011
Un poema y un poemario: "No te acompaña nadie en este viaje", de Rafael Soler ("Las cartas que debía")

"Haz lo correcto
aunque sea alto el precio y cruel su veredicto
haz lo que debas
y a nadie debas nada al concluir tu obra
por arriesgada tuya
por tan hermosamente inútil sólo tuya
con decisión actúa y con templanza rectifica
para tomar impulso
atrás
el consejo enrevesado
atrás la amenaza consentida
vivir es decidir
y todo error es tu grandeza
pues sólo cuando llegas
das por cumplido lo vivido."
"No te acompaña nadie en este viaje" es uno de los mejores poemas que podemos encontrar en Las cartas que debía; uno de los muchos textos excelentes que conforman el tercero de los poemarios del magnífico escritor y querido amigo Rafael Soler (Valencia, 1947), presentado en Madrid a comienzos del pasado mes de abril, prácticamente coincidiendo con la salida de la tercera edición (!) de su anterior poemario, Maneras de volver, con el que, efectivamente, Rafael volvió al panorama literario tras algunas décadas de silencio. Si Maneras… hizo el número 187 de la Colección "Baños del Carmen", Las cartas que debía lleva el 256 de esta prestigiosa colección poética bajo el sello de Ediciones Vitruvio, artífices acertadísimos del regreso, por todo lo alto, de una voz tan bien forjada como la de Rafael Soler.
Contundente, incisivo, irónico cuando el color lo precisa, tierno y travieso a la vez en su vertiente amorosa, Las cartas que debía, que ha obtenido la mención de Libro Recomendado por la Asociación de Editores de Poesía, se antoja un libro irresistible no sólo por la hondura de cuanto dice, sino también por la peculiar fuerza con la que esto queda dicho, sin excluir los riesgos formales que el autor ha decidido correr. La concepción abrupta del ritmo, del golpe prosódico; los frecuentes desplantes ante el silabeo tradicional –mucho más acusados que en Maneras de volver-, y, sin duda, las deliberadas asonancias, e incluso consonancias, con las que se otorga al discurso una rara pero eficacísima solemnidad ("escrito quede a fuego / que así me fue por cuanto creo"; "los que fueron / y viviendo su vida la perdieron"), hacen del tono de Las cartas que debía, a mi juicio, una experiencia más plena, más lograda, en la que no cabrán epígonos al tratarse de una solución absolutamente personal.
Perfecta en su conjunción del "yo" y del "nosotros", el abanico moral, altamente sugestivo, que la obra acierta y alcanza a abrir viene determinado por su propia estructura: catorce breves partes como catorce amplias cartas –en forma de varios poemas, menos en un caso-, donde todos y cada uno de los destinatarios permiten establecer una visión de conjunto sobre la existencia, sus mediocridades, ruinas y sinsentidos; sobre la conciencia inevitable de la derrota ("y en plenitud porfía / luciendo con orgullo cada herida / pues siempre vivir te costará la vida"), pero también la lucidez por la experiencia conquistada y los bellos momentos gozados pese a todo, único patrimonio verdadero ("alza tu historia no preguntes calla"). "Has llegado / donde quiera que sea ya has llegado", escribe Rafael Soler al final de Las cartas que debía, con la certeza, en plena comunión con sus lectores, de que la auténtica importancia no radica en la excelencia del camino sino en la dignidad del caminante.
jueves, 16 de junio de 2011
Un poemario para los más jóvenes: "Con el balón en juego", de Jorge de Arco

Hacía tiempo que la poesía infantil española no daba una sorpresa tan agradable como la que ha venido de la mano del excelente y reconocido escritor, además de querido amigo, Jorge de Arco (Madrid, 1969). Siempre he dicho que lo principal en la creación de poesía para niños y jóvenes radica en dar con un tema adecuado y jugoso; evidentemente, Con el balón en juego -que tal es el título de la obra con la que Jorge nos ha causado tan grata impresión en esta disciplina- supone un acierto de principio a fin, al basar su contenido en un universo tan próximo a la infancia y la adolescencia como el deporte, y concretamente el fútbol.
Número 68 de la interesante Colección Ajonjolí de Ediciones Hiperión, e ilustrado con sabia humildad por el madrileño Fernando Noriega, la lectura de Con el balón en juego resulta verdaderamente encantadora. A lo largo de cada una de las dos partes del poemario, Jorge pasa revista, con tanta sencillez como meticulosidad, a una serie de rasgos absolutamente característicos del mundo del fútbol, desde los elementos constitutivos del juego -el balón, el campo o los propios futbolistas- hasta las instancias y secuelas derivadas de la inherente necesidad de competir, como los torneos de verano, mundiales, hinchas, fracasos y triunfos. Y todo queda plasmado con una gracia notabilísima, sin renunciar incluso al vértigo lírico, cuya presencia puntual se agradece sobremanera -"¿El balón? Un sol naranja / que traen y llevan las horas", leemos en el muy buen poema titulado "El portero bajo la nieve"-.
Construido en una métrica clásica rigurosa en su manejo -muy principales las décimas- aunque flexible en su abanico formal -la variedad silábica de los versos, en el conjunto de la obra, resulta bien refrescante- , Jorge se toma la licencia, en cualquier caso, de erigir su breve poema titulado "La portería" mediante dos sencillos haikus que reproduciré a continuación. Muchos méritos adornan, en definitiva, a Con el balón en juego. ¿El mayor de todos? Conquistar para la poesía un público lector de tierna edad y largo recorrido. Indudablemente, una victoria por goleada.
LA PORTERÍA
I
"Entre sus redes
teje una fortaleza
el buen portero."
II
"El enemigo,
con la llave del gol
abre su puerta."
martes, 15 de marzo de 2011
Un poema y un poemario de Javier Jover: "Deberes para pasado mañana" ("Una pátina de verdad")

"Escribe la palabra VIENTO con el óxido de la intemperie
y clávala a conciencia sobre una roca del litoral.
Sujeta bien sus letras siguiendo una línea de sal
cerrando la bahía,
a la vista de todos,
bien grande cada mayúscula como anzuelo hacia el norte,
alineada con los ángulos del aire
y en la perspectiva del vuelo,
firme en su sitio como sombra del horizonte.
Pon orden en las lluvias del invierno,
en el devenir de cada glaciación
adentro en la conciencia;
vigila la alternancia de las mareas,
el acoso de reptiles con pinturas de colores,
el tránsito de los barcos,
los grafismos de la noche.
Deja pasar el tiempo.
Reproduce en tu mente cada arruga de la costa,
cada embestida del mar,
su revuelo constante de espuma,
su llamada desde el sueño.
Deja pasar el tiempo
y espera.
Olvida los relojes,
los calendarios,
las agendas y los horóscopos,
el ciclo de las estaciones.
Deja pasar el tiempo.
Sal de esta lágrima
y espera:
un día llegará alguien
y hará el resto."
Este excelente poema, "Deberes para pasado mañana", pertenece a la obra titulada Una pátina de verdad (Calima Ediciones), Libro Recomendado por la Asociación de Editores de Poesía en 2010, y sexto de los poemarios debidos al escritor y editor balear, afincado en Madrid, Javier Jover (Palma de Mallorca, 1961).
Tras La luz que nunca yerra (Premio de Poesía de Alcalá de Henares 1991), El íntimo asedio (1994, Accésit del Premio "Rafael Alberti" 1992), Urano en la casa doce (1996), Domicilio (1999) y Moratoria (2004), con Una pátina de verdad Javier Jover prosigue su particular indagación ("más que el hallazgo, su búsqueda", escribe en el poema "Reticular") acerca del ser humano, de su interioridad en constante batalla con el tiempo en fuga, para intentar fijar, trascendiéndolo, y merced al lenguaje poético, un paisaje esencial donde la verdad pueda dejar al fin su pátina, si no salvadora al menos lúcida, porque "hay palabras que atraviesan el papel" y "detrás de cada paisaje hay una palabra escondida".
Obra singularmente amplia, férreamente vertebrada en cuatro secciones con diez poemas cada una, y con sendos textos de apertura y cierre para el libro todo, Una pátina de verdad se inclina en su mayor parte por la forma del poema largo -haciendo gala el autor de su maestría en el tratamiento del desarrollo lírico-, y por una imaginería de gran riqueza y singulares contrastes, como vienen a demostrar, por ejemplo, la extensa estrofa inicial del poema "Inventario", o textos tan logrados como "Azul y rosa" y "Tema con variaciones".
Delimitando un sujeto lírico absorto ante la naturaleza como metáfora del ser, ante el misterio que nos daña pero que también nos otorga realidad ("porque la vida es larga, / porque la noche puede ser larga, / a veces"), Javier Jover lega así un ambicioso libro, con mucho de tour de force, donde la reflexión sin rebozo y una desatada plasticidad encuentran su abrazo duradero.
martes, 8 de marzo de 2011
Palabras de Sergio Macías en la Tertulia Literaria Hispanoamericana "Rafael Montesinos" - 1 de marzo de 2011
Antes de brindar la lectura de algunos de mis poemas publicados e inéditos, tuve la inmensa suerte -y estoy profundamente agradecido por ello- de ser presentado, el pasado 1 de marzo en la Tertulia Literaria Hispanoamericana "Rafael Montesinos", por mi querido amigo, magnífico escritor chileno -afincado en Madrid desde hace unas tres décadas-, Sergio Macías (Gorbea, La Araucanía, 1938), poeta de sereno, hondo y luminoso decir, muy necesario ensayista y antólogo, y además Asesor Cultural de la Embajada de Chile en España, cuya cotidiana labor viene sirviendo para tender continuos puentes entre ambos países hermanos.
Reproduzco aquí las generosas y brillantes palabras, referidas a mi quehacer literario, que Sergio Macías leyó en el marco de la citada Tertulia "Rafael Montesinos". E igualmente publico las tres excelentes fotografías que figuran en esta entrada por gentileza de mi amigo Rafael César Montesinos, quien las tomó durante la celebración de la velada poética del pasado 1 de marzo.
ANTONIO DAGANZO CASTRO:
"Soy este hombre que ahora vive".
"Antonio es un joven poeta, pero ya con un camino que lo ha hecho su buen andar, como diría el eximio Antonio Machado. Se ha nutrido de las raíces de la vida, esto es, de lo fundamental del hombre: de la materia que lo rodea con sus luces, sonidos y descomposiciones, y con el misterio insondable del ser y del espacio que se anida y transita en la bóveda del alma para entregarnos, primero, un lenguaje de la interioridad del ser, y, luego, emociones nacidas, quizás, de una pesarosa realidad que arrastra consigo: "Mas, mientras tanto, / mientras viva el doliente / porque doliente soy sin que pueda evitarlo, / porque la vida está enferma de más vida, / de más doliente que sufrirá sin mí / en la ulterior estación del terco ciclo". Versos reiterativos, llenos de fuerza que aceptan una existencia que hay que amar a pesar de todo. Incluso, hasta el propio dolor. Su primer libro lleva una carga de pesimismo, por una concepción negativa de la vida. Lo cual no significa que sea una poética carente de calidad, no: muchas obras maestras de la literatura han empujado a los lectores a la desesperación y al suicidio, como en el caso de Residencia en la tierra, de Pablo Neruda. Pero con Daganzo no hemos llegado a ese extremo; simplemente él ha concebido la vida en un sentido muy hondo, como un habitante del silencio que lo hace refugiarse en el consuelo, en la búsqueda de una explicación de este frágil vivir.
Con toda la producción que ya lleva, comprobamos lo maduro y cuidadoso que es en la utilización del lenguaje. Por otro lado, nos encontramos con un activista literario incansable, a través de proyectos y programas culturales radiofónicos y de teatralización. Y, además, está casado con una chilena de las tierras de la Araucanía, es decir, de un territorio rebelde en el que sucumbieron, en primer lugar, él al amor, y otros al paisaje y a lo humano como Alonso de Ercilla, autor de La Araucana, Juvencio Valle, Pablo Neruda, etc., que no pudieron escaparse de la fuerza telúrica de sus volcanes, ríos, bosques y trigales. En Daganzo esta influencia se constata en un poemario aún inédito inspirado en Chile, de donde es oriunda su amada Carolina. Tiene un poema largo a Puerto Saavedra, que es un maravilloso lugar que le sirvió a Neruda -a quien tuve la suerte de conocer y de saborear directamente sus versos- para descubrir por primera vez el mar. El libro es un vuelo de Europa a Chile, a la otra orilla, como si saliera de lo oscuro para llegar a lo luminoso. En la obra está lo entrañable, que lo da el paisaje y el amor, y ambos se funden forjando la chilenidad.
Conocí a Antonio en una de estas famosas tertulias que fundó el gran amigo y maestro Rafael Montesinos, acompañado por la infatigable Marisa, y cuyo continuador es su hijo, que lleva su mismo nombre. Tradicional cenáculo de la poesía hispanoamericana, en el cual he tenido la ocasión de participar nueve veces desde que llegué a España, hace ya tantos años, a raíz de la dictadura en mi país. Aquí he estado leyendo mi creación presentado por José Manuel Caballero Bonald, Rafael Soto Vergés, José Hierro, Carlos Murciano, Pío Serrano, Remo Ruiz, y también presentando a Waldo Rojas, Eduardo Zepeda Henríquez, Remo Ruiz y ahora a Antonio Daganzo, lo que ha sido y es un privilegio, porque estamos en la tertulia hispana de más largo recorrido, con personajes de muy alta calidad.
Antonio Daganzo es Licenciado en Ciencias de la Información, pero sobre todo poeta. Como ya hemos dicho, con varios libros publicados: Siendo en ti aire y oscuro, Que en limpidez se encuentre y Mientras viva el doliente, este último recomendado como lectura, por la Asociación de Editores de Poesía, en "Babelia", de "El País". En ellos nos entrega reflexiones poéticas sobre el tiempo, la muerte, el cansancio y el destino. La debilidad humana dejándose llevar por los delirios y en la que nos topamos con el amor fundido en uno, a su vez hecho naturaleza, luz, música y memoria. Hay una permanente búsqueda de encontrarse: así el poeta asciende dentro de su propia rebeldía amorosa, como el viento en su aventura desbocada sin temer a nada. Lenguaje directo que no se apoya ni se disfraza con metáforas, pero sí, a veces, en los recuerdos, en personajes y sinfonías. Los poemas son frutos de la reflexión sobre la propia existencia, que hace surgir la queja para llegar a la conclusión de que Dios no existe. Versos también, a veces, enigmáticos pero siempre dolidos, donde no escapan las emociones de la infancia, la madre con su sabio magisterio: ""No eres la espuria sombra de un dolor extraño, / cruel e injusto; / hijo, tú eres tú, tú eres verdad". / El niño, entonces, aprendía a ser misterio de sí mismo".
En resumen, podemos afirmar que no es una poesía intimista, pero sí de la interioridad, del secretismo del espíritu, de la sangre y de los huesos. Una poesía que se desarrolla con las flaquezas y la fuerza de ser. Con el silencio, el dolor, la muerte y el amor. Quizás, por eso: "Soy este hombre que ahora vive"."
(Imagen 1: Sergio Macías.)
(Imágenes 2 y 3: De izquierda a derecha, Antonio Daganzo, Marisa Calvo y Sergio Macías.)
Fotografías de Rafael César Montesinos.
jueves, 23 de septiembre de 2010
Reseña de Rafael González Serrano sobre el poemario "Mientras viva el doliente"
Poeta de voz profunda y reflexiva, profesor y amigo entrañable, Rafael González Serrano (Madrid, 1955) reseña esta vez mi poemario Mientras viva el doliente, por lo que le estoy profundamente agradecido. Rafael ha visto publicados en los últimos cuatro años, merced a Ediciones Vitruvio, tres libros de poesía extraordinariamente valiosos: Presencias figuradas (2006), Manual de fingimientos (2008) e Insistir en la noche (2010).
Dejo aquí el enlace para poder acceder al certero texto que Rafael González Serrano ha escrito a propósito de mi nuevo poemario; texto que ha aparecido en su muy interesante bitácora digital personal, "De turbio en claro".
http://rafaelgonzalezserrano.blogspot.com/2010/09/antonio-daganzo-mientras-viva-el.html
Dejo aquí el enlace para poder acceder al certero texto que Rafael González Serrano ha escrito a propósito de mi nuevo poemario; texto que ha aparecido en su muy interesante bitácora digital personal, "De turbio en claro".
http://rafaelgonzalezserrano.blogspot.com/2010/09/antonio-daganzo-mientras-viva-el.html
martes, 6 de julio de 2010
Reseña de José Vicente Sala sobre el poemario "Mientras viva el doliente"
De nuevo he de agradecer muchísimo al querido poeta, escritor y crítico literario valenciano José Vicente Sala (Oliva, 1973) su generoso interés por mi obra: si ya en 2007 puso su atención en mi anterior libro, Que en limpidez se encuentre, ahora le debo una excelente reseña a propósito de mi nuevo poemario, Mientras viva el doliente. José Vicente Sala es autor de los poemarios Diario de retorno, Premio de Poesía "Eladio Cabañero" 2001 (Ediciones Vitruvio, 2002), y Ciclo austral, Accésit del XV Premio Internacional de Poesía "Jaime Gil de Biedma" (Visor Libros, 2005).
A continuación reproduzco la reseña de José Vicente, tal como ha aparecido publicada en el número correspondiente a junio de 2010 del periódico de información mensual "Crónica de Oliva".
POESÍA INDOLORA
"Antonio Daganzo (Madrid, 1976), autor de los libros Siendo en ti aire y oscuro y Que en limpidez se encuentre, nos trae ahora su nuevo poemario, Mientras viva el doliente. No sabemos si el autor pensó en una trilogía, pero lo que está claro es que Antonio ha depurado su poesía y han sido necesarios los libros anteriores, como lo son los padres, para que estos versos sean transparentes, carentes de artificio y cercanos.
El diccionario abierto:
cuántos nombres que duelen.
En este libro, la vida como una enfermedad es el mensaje principal. Los dolientes somos los vivos; la cita que abre el volumen, de La montaña mágica de Thomas Mann, es reveladora y tiene la clave de lo que el lector encontrará en Mientras viva el doliente. La voz de Antonio Daganzo es potente y concreta, se ciñe a los recuerdos y nos muestra su cargamento de vida. Queda claro que es la poesía el remedio que alivia los dolores de esta enfermedad. Cada verso es una píldora precisa.
Quiere la vida anchura y recorrido,
una frente de sabio en pleno vuelo
despejada e inmune al desconsuelo
bajo el cielo tenaz de lo vivido.
Lo importante en la vida es no negar lo evidente. A menudo, estos temas son tabú o revisten tal patetismo que el lector se hunde y se desanima. En cambio, Antonio propone un pacto. Estamos avisados. No hay engaño. A partir de ahí, pasan los momentos y se evoca la niñez, fuente de todo, porque sólo en esa etapa somos inmortales.
Una de las partes del libro, "Perros de arena", está compuesta por nueve sonetos de buena factura. Son gritos, afirmaciones, preguntas, con el ritmo y la fuerza del que tiene mucho oficio. Antonio toca varios palos y, en todos, sale airoso.
La salvación es posible si el dolor se asume y se vive plenamente consciente. La poesía es la tabla de salvación y el modo de llegar a los semejantes que esperan una respuesta o un testimonio. Eso es Mientras viva el doliente, un claro testimonio de vida, de existencia, con lo bueno y con lo malo, con la dicha y el dolor, y con el recuerdo que se hace presente para aliviar desgarros.
Enfermedad soy yo,
mas también soy su silencio,
su dormir impasible.
Mientras viva el doliente recupera una poética necesaria y útil, un modo de escribir que siempre promete y siempre nos deja con ganas de más. Antonio Daganzo ha echado un pulso y lo ha ganado. Los lectores de poesía también ganamos con sus versos y esperamos nuevos alivios, futuros versos que sean remedio de dolores personales."
A continuación reproduzco la reseña de José Vicente, tal como ha aparecido publicada en el número correspondiente a junio de 2010 del periódico de información mensual "Crónica de Oliva".
POESÍA INDOLORA
"Antonio Daganzo (Madrid, 1976), autor de los libros Siendo en ti aire y oscuro y Que en limpidez se encuentre, nos trae ahora su nuevo poemario, Mientras viva el doliente. No sabemos si el autor pensó en una trilogía, pero lo que está claro es que Antonio ha depurado su poesía y han sido necesarios los libros anteriores, como lo son los padres, para que estos versos sean transparentes, carentes de artificio y cercanos.
El diccionario abierto:
cuántos nombres que duelen.
En este libro, la vida como una enfermedad es el mensaje principal. Los dolientes somos los vivos; la cita que abre el volumen, de La montaña mágica de Thomas Mann, es reveladora y tiene la clave de lo que el lector encontrará en Mientras viva el doliente. La voz de Antonio Daganzo es potente y concreta, se ciñe a los recuerdos y nos muestra su cargamento de vida. Queda claro que es la poesía el remedio que alivia los dolores de esta enfermedad. Cada verso es una píldora precisa.
Quiere la vida anchura y recorrido,
una frente de sabio en pleno vuelo
despejada e inmune al desconsuelo
bajo el cielo tenaz de lo vivido.
Lo importante en la vida es no negar lo evidente. A menudo, estos temas son tabú o revisten tal patetismo que el lector se hunde y se desanima. En cambio, Antonio propone un pacto. Estamos avisados. No hay engaño. A partir de ahí, pasan los momentos y se evoca la niñez, fuente de todo, porque sólo en esa etapa somos inmortales.
Una de las partes del libro, "Perros de arena", está compuesta por nueve sonetos de buena factura. Son gritos, afirmaciones, preguntas, con el ritmo y la fuerza del que tiene mucho oficio. Antonio toca varios palos y, en todos, sale airoso.
La salvación es posible si el dolor se asume y se vive plenamente consciente. La poesía es la tabla de salvación y el modo de llegar a los semejantes que esperan una respuesta o un testimonio. Eso es Mientras viva el doliente, un claro testimonio de vida, de existencia, con lo bueno y con lo malo, con la dicha y el dolor, y con el recuerdo que se hace presente para aliviar desgarros.
Enfermedad soy yo,
mas también soy su silencio,
su dormir impasible.
Mientras viva el doliente recupera una poética necesaria y útil, un modo de escribir que siempre promete y siempre nos deja con ganas de más. Antonio Daganzo ha echado un pulso y lo ha ganado. Los lectores de poesía también ganamos con sus versos y esperamos nuevos alivios, futuros versos que sean remedio de dolores personales."
sábado, 26 de junio de 2010
Reseña de Manuel López Azorín sobre el poemario "Mientras viva el doliente"
Es al poeta y escritor Manuel López Azorín (Moratalla, Murcia, 1946) a quien, en esta ocasión, he de agradecer vivamente su gentileza de reseñar mi nuevo poemario. Manuel es autor de una obra ya amplia, además de muy sólida, que, por el momento, tiene como último hito La ceniza y la espuma, poemario que vio la luz en 2008.
Dejo aquí el enlace para poder acceder al luminoso texto que Manuel López Azorín ha escrito a propósito de Mientras viva el doliente; texto que ha aparecido en su magnífica bitácora personal de poesía.
http://manuellopezazorin.blogspot.com/2010/06/antonio-daganzo-mientras-viva-el.html
Dejo aquí el enlace para poder acceder al luminoso texto que Manuel López Azorín ha escrito a propósito de Mientras viva el doliente; texto que ha aparecido en su magnífica bitácora personal de poesía.
http://manuellopezazorin.blogspot.com/2010/06/antonio-daganzo-mientras-viva-el.html
miércoles, 16 de junio de 2010
Reseña de Juan Ruiz de Torres sobre el poemario "Mientras viva el doliente"
Poeta, narrador, dramaturgo, crítico, ensayista, antólogo, traductor, editor, profesor universitario de Ingeniería y, por supuesto, incansable activista cultural, Consejero Delegado de la Asociación "Prometeo" de Poesía, entidad que, desde 1980, viene trabajando en pro de la excelencia literaria: el polifacético escritor Juan Ruiz de Torres (Madrid, 1931) -que acaba de ver publicada la obra Última Puerta del Silencio (Huerga y Fierro editores, Madrid, 2010), suerte de culminación de su amplia trayectoria poética-, reseña esta vez Mientras viva el doliente, por lo que le estoy profundamente agradecido.
Dejo aquí el enlace para poder acceder al texto de Juan sobre mi nuevo poemario; texto que ha aparecido en la sección "Reseñas Críticas" de "Prometeo Digital", la destacada y muy rica página web de la citada Asociación "Prometeo".
http://www.prometeodigital.org/RESEÑAS_DAGANZO.htm
Dejo aquí el enlace para poder acceder al texto de Juan sobre mi nuevo poemario; texto que ha aparecido en la sección "Reseñas Críticas" de "Prometeo Digital", la destacada y muy rica página web de la citada Asociación "Prometeo".
http://www.prometeodigital.org/RESEÑAS_DAGANZO.htm
jueves, 27 de mayo de 2010
Reseña de Jorge de Arco sobre los poemarios "Cuaderno de Boccaccio" y "Mientras viva el doliente"
Es ahora el querido poeta y profesor Jorge de Arco (Madrid, 1969) quien, muy gentilmente, ha tenido la amabilidad de reseñar mi nuevo poemario. Además, Jorge -a quien expreso mi agradecimiento más vivo- me ha hecho un inesperado regalo que celebro sobremanera: sus generosas palabras acerca de Mientras viva el doliente han tenido cabida en una reseña conjunta donde también se glosa el precioso poemario Cuaderno de Boccaccio, que ha visto publicado recientemente -tras previo galardón en Alcalá de Henares, Madrid- mi entrañable amigo Francisco Caro (Piedrabuena, Ciudad Real, 1947).
Dejo aquí el enlace para poder acceder al texto de Jorge de Arco, que, bajo el título de "Dos voces, dos tiempos", ha aparecido tanto en las páginas impresas como en la versión digital del periódico "Andalucía Información".
http://www.andaluciainformacion.es/portada/?a=125401&i=8&f=0&b=1029
Dejo aquí el enlace para poder acceder al texto de Jorge de Arco, que, bajo el título de "Dos voces, dos tiempos", ha aparecido tanto en las páginas impresas como en la versión digital del periódico "Andalucía Información".
http://www.andaluciainformacion.es/portada/?a=125401&i=8&f=0&b=1029
miércoles, 26 de mayo de 2010
Reseña de Rafael Morales Barba sobre el poemario "Mientras viva el doliente"
El poeta, crítico literario, profesor de la Universidad Autónoma de Madrid, antólogo y gran estudioso de la poesía española contemporánea Rafael Morales Barba (Madrid, 1958) ha sido tan amable -y por ello le expreso toda mi gratitud- de escribir una excelente reseña a propósito de mi nuevo libro, recientemente presentado, Mientras viva el doliente. Dicha reseña ha aparecido publicada en una de las bitácoras digitales de referencia ya en el universo de las letras hispánicas: "Asamblea de palabras", blog caudaloso y absolutamente necesario debido al poeta Francisco Cenamor (Leganés, Madrid, 1965).
Dejo aquí el enlace para poder acceder al texto de Rafael Morales Barba.
http://franciscocenamor.blogspot.com/2010/05/el-profesor-de-filologia-rafael-morales.html
Dejo aquí el enlace para poder acceder al texto de Rafael Morales Barba.
http://franciscocenamor.blogspot.com/2010/05/el-profesor-de-filologia-rafael-morales.html
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
OBRAS DE ANTONIO DAGANZO:
SIENDO EN TI AIRE Y OSCURO
Editorial Slovento, Colección Poesía, Madrid, 2004.
Prólogo de Bernardino M. Hernando - Ilustraciones de Eugenia Ábalos y Jorge Canto.
Editorial Slovento, Colección Poesía, Madrid, 2004.
Prólogo de Bernardino M. Hernando - Ilustraciones de Eugenia Ábalos y Jorge Canto.
QUE EN LIMPIDEZ SE ENCUENTRE
Ediciones Vitruvio, Colección "Baños del Carmen", n°117; Madrid, 2007.
MIENTRAS VIVA EL DOLIENTE
Ediciones Vitruvio, Colección "Baños del Carmen", nº 217; Madrid, 2010; 2ª edición, 2014; 3° edición, 2015.
Ediciones Vitruvio, Colección "Baños del Carmen", n°117; Madrid, 2007.
MIENTRAS VIVA EL DOLIENTE
Ediciones Vitruvio, Colección "Baños del Carmen", nº 217; Madrid, 2010; 2ª edición, 2014; 3° edición, 2015.
En Ecuador: El Quirófano Ediciones, Guayaquil, 2014.
Libro recomendado por la Asociación de Editores de Poesía (España).
Finalista del Premio de la Asociación de Editores de Poesía 2010.
LLAMARSE POR ENCIMA DE LA NOCHE
Ril Editores, Colección Poesía, Santiago de Chile, 2012.
Texto de contraportada de Guido Eytel.
Con el patrocinio de la Facultad de Ingeniería, Ciencias y Administración de la Universidad de la Frontera, Temuco (Chile).
Mención de Honor "Luis de Góngora y Argote" de Poesía, concedida por el Instituto de Estudios de Literatura Contemporánea (España).
Finalista del Premio de la Asociación de Editores de Poesía 2010.
LLAMARSE POR ENCIMA DE LA NOCHE
Ril Editores, Colección Poesía, Santiago de Chile, 2012.
Texto de contraportada de Guido Eytel.
Con el patrocinio de la Facultad de Ingeniería, Ciencias y Administración de la Universidad de la Frontera, Temuco (Chile).
Mención de Honor "Luis de Góngora y Argote" de Poesía, concedida por el Instituto de Estudios de Literatura Contemporánea (España).
CLÁSICOS A CONTRATIEMPO (La música clásica en la era "pop-rock")
Ensayo divulgativo sobre música culta.
Ediciones Vitruvio, Madrid, 2014.
Ensayo divulgativo sobre música culta.
Ediciones Vitruvio, Madrid, 2014.
Ilustraciones de Eugenia Ábalos.
JUVENTUD TODAVÍA
Ediciones Vitruvio, Colección "Baños del Carmen", n° 527; Madrid, 2015.
Premio de la Crítica de Madrid 2015.
Premio "Sarmiento" de Poesía (Valladolid, 2017).
CARRIÓN
Ediciones Vitruvio, Colección de narrativa "De Jaque Libros", nº 4; Madrid, 2017.
Premio de Narrativa "Miguel Delibes" de Valladolid - 2018.



