jueves, 6 de noviembre de 2008

Presentación del número 0,2 de la revista "Dulce ARSÉNICO"

El próximo día 18 de noviembre, martes, a las 19:30 horas, en la Librería "Rafael Alberti" de Madrid (C/ Tutor, nº 57), será presentado el número 0,2, "Nueva York", de la revista de creación artística y literaria "Dulce ARSÉNICO", para el que he tenido la suerte y el honor de colaborar, y que ha contado con la dirección, y con la maravillosa edición y maquetación -como es costumbre- de mis excelentes amigas Eva Díaz-Ceso y Paz Cornejo.



He aquí la nómina de los autores incluidos en este apasionante número de la revista, dedicado a la más emblemática de las ciudades norteamericanas. Enhorabuena a todos.

Colaboradores: Óscar Marín Repollet, Carmen Camacho, Ana Santos, Milagros Valcárcel, Fernando Sánchez Calvo, Áreo Lórima, Estíbaliz Espinosa, Chema Castelló, Javier Esteban, Nacho Montoto, Agustín Calvo Vidal, Sonia Barba, Nuria Ruiz de Viñaspre, Diego Santos Sánchez, Juan Valera, Julio Castelló, Estel Julià, Rodolfo Franco, Antonio Daganzo Castro, Carlos G. Burgos, Mariano Peyrou, Gustavo Díaz Santiago, Sergio C. Fanjul, Simón Arriaga, Harkaitz Cano, Chema Ponte Surribas, José Luis García Herrera, Isabel Bono, Francisco Martínez Morán, Eva Díaz-Ceso, Andreu Navarra, Juan Pardo Vidal, Borja Criado, Marcos Wasen.

sábado, 1 de noviembre de 2008

Comentario musical - Antonio José: la música recobrada



En estos esperados días en que nuestro país parece afrontar definitivamente la recuperación de su memoria histórica, o para dejarnos de eufemismos, el reconocimiento a tantas víctimas inocentes de la sinrazón franquista, y cumplido ya el 75º aniversario de la proclamación de la II República Española, resulta absolutamente indispensable asentar con una mayor amplitud de panorama -es decir, no sólo en el ámbito de la música culta sino también en el de la cultura general- la figura del compositor castellano Antonio José, quien estaba llamado a ser, según nada menos que Maurice Ravel, "el gran músico español del siglo XX", y que, por el contrario, hubo de compartir trágico destino con Federico García Lorca al ser asesinado en 1936, al poco tiempo de comenzar la Guerra Civil. Concretamente la madrugada entre los días 8 y 9 de octubre de aquel fatídico año Antonio José cayó abatido en el Monte de Estépar, a veinte kilómetros de Burgos, víctima del fuego desatado por los enemigos de la legitimidad, la inteligencia y el progreso.

Antonio José Martínez Palacios, sencillamente Antonio José para el mundillo artístico, había nacido en la misma ciudad de Burgos en 1902. Desde niño tuvo ocasión de demostrar sus extraordinarias aptitudes musicales, y pronto pudo ampliar sus estudios en Madrid gracias a una beca que le había concedido la Diputación de su provincia. En 1925 inició su carrera profesional como docente, y hasta 1929 enseñó música en Málaga; período durante el cual viajó a París en un par de ocasiones, becado nuevamente, y cumpliendo así con lo que se había convertido en el rito de juventud para todo compositor español que se preciase.

En el citado año de 1929 volvió a su ciudad natal para asumir la dirección del Orfeón Burgalés, cargo que ocupó durante la etapa republicana. Precisamente al comienzo de aquellos años, en 1932, le fue concedido el Premio Nacional de Música por su trabajo de investigación sobre el folklore musical de su tierra natal, que le valió la invitación a participar, ya en 1936, en el importantísimo, aún recordado Tercer Congreso de la Sociedad Internacional de Musicología que se celebró en Barcelona. Cuando su carrera, pues, se encaminaba decididamente al punto máximo de su reconocimiento, Antonio José se vio sorprendido por la sublevación militar de 1936. Inocente de todo punto como lo era, el artista no se preocupó de huir; se creyó a salvo, sin contar con que al haber representando en su añeja ciudad, quizá mejor que nadie, los valores progresistas de la República, se había ganado irremediablemente el odio del conservadurismo socio-político español. Una falsa y absurda acusación de "espionaje e incitación a la rebelión", aderazada con el delirante argumento de haber simpatizado "con los judíos" (sic), se encargó de precipitar la tragedia. Y se cuenta que, pocos segundos antes de ser acribillado por las balas, un digno Antonio José, lleno de coherencia consigo mismo y de compromiso con la cultura y la sociedad, proclamó la religión constante de su vida, con el grito conmovedor de "¡Viva la música!".



La obra que Antonio José tuvo tiempo de legarnos demuestra sobradamente que el juicio de Maurice Ravel citado al inicio de estas líneas estaba bien fundado. Al margen de algunas carencias formales que ya señaló en su momento el musicólogo Adolfo Salazar -y que se hacen especialmente evidentes en el primer movimiento de su temprana Sinfonía castellana-, la música de Antonio José destaca sobremanera por el tratamiento exquisito que realiza del material directamente tomado del folklore; exquisitez lograda merced al refinamiento y exuberancia del color instrumental en sus composiciones orquestales, y siempre gracias a su prodigioso trabajo en la armonía, directamente influido por las novedades que llegaban de Francia, y singularmente loable en su obra coral, donde lo castellano alcanza una cota insuperable de universalidad, y en la pianística, donde causan asombro composiciones como el Poema de la juventud o la Sonata gallega. Con todo, y en este proceso de recuperación de su legado que en los últimos años ha venido desarrollándose, aún nos falta una pieza capital para entender la extraordinaria estatura de nuestro hombre como creador; y es que el pasado 2005, año de conmemoración cervantina, nuestro país perdió una ocasión de oro para poner en escena -pues se halla lista para ello- la quijotesca ópera de Antonio José El mozo de mulas, que el compositor dejó terminada, y casi totalmente orquestada, antes de ser asesinado. En cualquier caso, lo que ya conocemos de la obra es portentoso: un "Preludio" impresionista, pero que no olvida al Wagner más melódico en su intenso lirismo, y una "Danza popular" que, como ocurre con el Falla de la "Jota" final de El sombrero de tres picos, reinterpreta la característica fuerza orquestal de Ravel.

Por su colorido, su sustrato popular y su carácter sabiamente ingenuo -al respecto resulta muy significativo que una de sus obras orquestales precisamente se titule Suite ingenua-, quizá la obra de Antonio José, de haber podido crecer y madurar con normalidad, hubiera completado estéticamente a la del célebre Joaquín Rodrigo -músico estrictamente coetáneo del burgalés-; quizá incluso Antonio José era el llamado a disfrutar de la fama y el prestigio de los que finalmente Rodrigo gozó. El caso es que, tras el referido y vergonzoso asesinato, y años ulteriores de olvido, desinterés institucional e interesada marginación por parte de algunos, nuestro país ha recobrado finalmente la música de Antonio José. Tocar ahora coronar el esfuerzo de estos últimos años con la normal inclusión y definitiva presencia del creador burgalés entre los nombres históricos de la composición española. Y toca también, por supuesto, hacer de su música alimento cotidiano y orgullo cultural para todo un país. Pongámonos a ello.



(Imágenes 1 y 3: Retratos de Antonio José.)

(Imagen 2: Grupo de intelectuales burgaleses en 1934; Antonio José es el tercero por la izquierda.)

Artículo publicado en el número correspondiente al mes de junio de 2006 de "La Gaceta Cultural de Rivas", en Rivas-Vaciamadrid.

sábado, 25 de octubre de 2008

"Tríptico del día después", nuevo poemario de Raúl Nieto de la Torre



Después de su inaugural Zapatos de andar calles vacías, editado en 2006, aparece ahora, como el número 168 de la Colección Baños del Carmen, el segundo poemario del joven poeta Raúl Nieto de la Torre (Madrid, 1978), Tríptico del día después, igualmente publicado por Ediciones Vitruvio, esta vez tras haber obtenido el I Premio de poesía Fundación Siglo Futuro-Caja de Guadalajara.

Con este nuevo libro, y al servicio en esta ocasión de un viaje poético que va del desastre a la esperanza merced al sentiemiento amoroso, Raúl Nieto vuelve a dar testimonio de la brillante sencillez de su poesía, capaz de articular un discurso donde la eficacia de las imágenes se combina con la plena exigencia en el acento lírico. Valgan como ejemplo de lo dicho estos dos poemas pertenecientes a Tríptico del día después, obra de lectura absolutamente recomendable.


LA POESÍA

Cada poema es un objeto único
que se ha hundido en el fondo del océano.
No conocemos ni su forma,
ni su color, ni el tacto de su cobre
o de su plata o su madera...
(madera no, pues flotaría).
No valen las coartadas: se ha perdido
irremediablemente.

Sin embargo,
acaso queda aún el temblor
en las manos de donde se ha caído.


LOS AMANTES

No estamos hechos
para morir; la vida nos parece
un trozo de pan duro
que mordemos con hambre de horizontes.
Que los labios nos mientan
no es razón suficiente para cerrar la boca,
y a menudo el camino está cortado.
Pero la sed engaña;
pero el deseo escoge su mejor
rama para la fruta equivocada.

Distingue
a los amantes que se aman
una cierta elegancia en el error.

miércoles, 22 de octubre de 2008

Me recuerdas algo...

Me recuerdas algo;
algo que fue como un crepúsculo,
como un adiós,
pero tan lento y encarnado
que parecía haber sido asunto de esperanzas.
Me recuerdas algo
y no me recuerdas a nadie.
Por eso,
al igual que lo haría un cielo felicísimo,
espero las lágrimas.

De la colección de poemas "Cuanto para ti voy inventando", publicada en el volumen "Nuevos autores de la poesía española/3", de la serie "Poesía española contemporánea" (Sevilla, 2001).

domingo, 12 de octubre de 2008

Inicio del curso 2008/2009 de la Tertulia Literaria "Eduardo Alonso" (Casa de Castilla-La Mancha en Madrid)



Merced a la invitación que amablemente me cursaron sus responsables, Manuel Cortijo y Juan Pedro Carrasco, tengo la suerte y el honor de poder abrir, en su sesión CCXC, el curso 2008/2009 de la veterana y destacada Tertulia Literaria "Eduardo Alonso". La lectura se celebrará, tal como figura arriba, el día 21 de octubre, martes, a las 19:30 hrs., en la Casa de Castilla-La Mancha en Madrid (C/ Paz, nº 4, 1ª planta), y seré presentado por el citado poeta, escritor y profesor Juan Pedro Carrasco, quien realizará una aproximación a mi poesía, trazando una panorámica sobre mi obra publicada hasta la fecha. No cabe duda de que pasaremos una bonita velada literaria.

OBRAS DE ANTONIO DAGANZO:

SIENDO EN TI AIRE Y OSCURO
Editorial Slovento, Colección Poesía, Madrid, 2004.
Prólogo de Bernardino M. Hernando - Ilustraciones de Eugenia Ábalos y Jorge Canto.


QUE EN LIMPIDEZ SE ENCUENTRE
Ediciones Vitruvio, Colección "Baños del Carmen", n°117; Madrid, 2007.


MIENTRAS VIVA EL DOLIENTE
Ediciones Vitruvio, Colección "Baños del Carmen", nº 217; Madrid, 2010; 2ª edición, 2014; 3° edición, 2015.
En Ecuador: El Quirófano Ediciones, Guayaquil, 2014.
Libro recomendado por la Asociación de Editores de Poesía (España).
Finalista del Premio de la Asociación de Editores de Poesía 2010.


LLAMARSE POR ENCIMA DE LA NOCHE
Ril Editores, Colección Poesía, Santiago de Chile, 2012.
Texto de contraportada de Guido Eytel.
Con el patrocinio de la Facultad de Ingeniería, Ciencias y Administración de la Universidad de la Frontera, Temuco (Chile).
Mención de Honor "Luis de Góngora y Argote" de Poesía, concedida por el Instituto de Estudios de Literatura Contemporánea (España).


CLÁSICOS A CONTRATIEMPO (La música clásica en la era "pop-rock")
Ensayo divulgativo sobre música culta.
Ediciones Vitruvio, Madrid, 2014.
Ilustraciones de Eugenia Ábalos.


JUVENTUD TODAVÍA
Ediciones Vitruvio, Colección "Baños del Carmen", n° 527; Madrid, 2015.
Premio de la Crítica de Madrid 2015.
Premio "Sarmiento" de Poesía (Valladolid, 2017).


CARRIÓN
Ediciones Vitruvio, Colección de narrativa "De Jaque Libros", nº 4; Madrid, 2017; 2ª edición, 2018.
Premio de Narrativa "Miguel Delibes" de Valladolid - 2018.


LOS CORAZONES RECIOS
Ediciones Vitruvio, Colección "Baños del Carmen", nº 752; Madrid, 2019.
Lectura recomendada por la revista "Turia".