jueves, 16 de julio de 2009

Homenaje al profesor Mario de Miguel

A MARIO DE MIGUEL EN SU ADIÓS A LAS AULAS

A quienes, además del placer de conocerle, hemos tenido la fortuna de ser alumnos de Mario, nos corresponde afirmar, sin duda alguna, que en él ha acertado a encarnarse una de las mayores virtudes de cuantas pueden adornar a un docente: la seriedad divertida. Dicho de otra forma, y afinando el recuerdo: sólo al alcance de una genialidad como la suya se hallaba, por ejemplo, la ocurrencia de rematar un episodio infructuoso en clase –de esos que necesitarían una comprensión inmediata y palmaria de los alumnos- con uno de sus míticos “no flowers?”. Mario es así: capaz de la ironía más cordial; ésa donde lo grave deviene risa en cualquier momento, porque su sangre irrevocable de profesor aprendió con los años que una de las mejores fórmulas para enseñar consiste en hacer memorable incluso el mismo pasto del olvido.

Y entiéndaseme: no es que la lengua de Shakespeare, Dickens, Wilde o T. S. Eliot se nos antojara vana lluvia de abril; sí, en cambio, y las más de las veces, un endiablado dédalo cuya vereda de salida carecía de atajos hasta su pálida angostura. De manera que Mario, con su hilo de Ariadna siempre presto, o lo que es lo mismo, con sus sencillas y concretas explicaciones, con su forma de proponer, de precisar y de corregir, con su estilo de enseñar sin trampa ni cartón, tan auténtico que el inglés, en sus clases, sonaba fluido y continuo sin asomo alguno de engolamiento, siempre se las ingeniaba para que en nuestra memoria acabaran grabándose los peculiares secretos de un idioma brumoso que, finalizado el horario lectivo, únicamente saldría a nuestro encuentro vestido de disco, de casete o de frecuencia modulada, merced a los éxitos internacionales de la música “pop”. Por eso Mario, de igual manera, se valía de las canciones de moda a la sazón como herramienta de trabajo; para nuestra sorpresa y nuestro gozo, pues entonces inequívocamente sabíamos que su faceta más jovial, más ocurrente, iba a mostrarse pletórica.





Toda esta divertida seriedad, crisol donde vinieron a fundirse conocimiento y destreza –además de cintura, mucha cintura-, ha contribuido decisivamente a hacer hoy del legado de Mario de Miguel algo grande y digno de la loa mejor; incluso más, algo completamente vivo que en nosotros, quienes fuimos sus alumnos a lo largo de varias generaciones, palpita no sólo en el inglés que con él aprendimos y ya no olvidaremos: también en el ejemplo de generosidad y entrega que día a día ha querido darnos con admirable sencillez. Como el más sabio profesor cuya pasión consiste, efectivamente, no en demostrar sino en mostrar.

En la hora de su adiós a las aulas, llegado el momento de su merecida jubilación; de tu muy merecida jubilación, Mario, deseamos decirte: Thank you very much for your hard work, your patience and your goodness. Congratulations and good luck! La mejor de las suertes, Mario amigo, en esta nueva etapa que comienzas. Como todas las anteriores, a buen seguro que llevará por bandera tu sereno entusiasmo, tu cordial alegría.


Texto publicado en el número correspondiente al mes de julio de 2009 de la revista "Este de Madrid", en Rivas-Vaciamadrid y Arganda del Rey.

(Foto: Junto a Mario de Miguel, durante el homenaje que se le rindió, por su reciente jubilación, en el Instituto de Enseñanza Secundaria "Grande Covián" de Arganda del Rey, Madrid, el pasado 12 de junio de 2009.)

miércoles, 8 de julio de 2009

Un libro para los más jóvenes: "Mil millones de tuberías", de Diego Arboleda y Raúl Sagospe



No ha pasado un año desde la aparición de su primer libro, Tic-tac (en colaboración con la magnífica ilustradora argentina Eugenia Ábalos, y tras haberse alzado con el Primer Premio, dentro de la Modalidad Infantil, en el Certamen de Cuentos Ilustrados "Diputación de Badajoz" de 2008), y ya en 2009 mi querido amigo Diego Arboleda tiene en su haber la publicación, bajo el sello de la Editorial Anaya, de una nueva obra que, sin duda, le consolida como una de las voces más originales e interesantes de la narrativa escrita para niños y jóvenes en nuestro país: hablamos de Mil millones de tuberías, donde esta vez comparte protagonismo con el también excelente ilustrador Raúl Sagospe.

Predominando el tono épico sobre el lírico, a diferencia de lo que ocurría en Tic-tac, Mil millones de tuberías se nos presenta como una irrevocable aventura cuyo entrañable "héroe-niño", M, acertará nada menos que a convertir su propio país en un lugar más bello y habitable a fuerza de pericia e inteligencia. A través de una especie de "educación vital", que no sentimental en este caso, el personaje de M vertebra y catapulta una historia donde asombrosos meteoritos, científicos idiotas, proscritos fontaneros e innumerables tuberías se aúnan para componer la fisonomía imposible de un reino tan metálico como sanguíneo, cálido y apasionante.

Merced a esta segunda obra, Diego Arboleda demuestra seguir en la brecha de una literatura innovadora para los más jóvenes; una literatura en la que la fantasía no se subordina en ningún momento al falso cálculo sociológico o a modernas vacuidades, sino que profundiza en las propias inclinaciones e inquietudes para hallar las auténticas raíces del sentir inteligente de los lectores, allí donde lo original no sólo parece deslumbrar: también resuena verdadero. Con sus chispazos característicos de inventiva y humor, la prosa trepidante de Diego, además, encuentra aquí un dinámico y generosísimo correlato en las muy atractivas ilustraciones de Raúl Sagospe, hasta el extremo, en muchas ocasiones, de generar un perfecto contrapunto capaz de exacerbar los perfiles más hilarantes del texto. Todo un acierto, pues, la reciente edición de Mil millones de tuberías: libro entretenido en grado sumo, y tan hermoso como sólo puede serlo lo inapelablemente necesario.

miércoles, 1 de julio de 2009

Audacia loca...

Audacia loca de mujer siempre tu cuerpo,
el temor siempre.
Azul posible
eres cielo aquí abajo,
pues, como subiendo,
te haces carne en el delirio de las nubes.
Abrazarte, condenarte.
Deshacerte.
Es el miedo medida de esta altura
pero el cielo está intacto.
Azul posible.

miércoles, 24 de junio de 2009

Comentario musical - De la plural filarmonía: por una divulgación musical inteligente

Lejos de ser un tema secundario o menor en el contexto de la necesaria labor divulgativa de lo excelente en música, parar mientes en la naturaleza y el carácter de lo que se divulga resulta absolutamente indispensable. Esto no es una frase huera, como podría hacer creer la excelencia indiscutible y constante del objeto de nuestra atención. ¿A qué romperse la cabeza si todo es bueno?, cabría preguntarse quizá, con admiración no exenta de ironía. Y, sin embargo, nada hay en este terreno más perentorio que el reconocimiento adecuado de lo que se da para obrar sin prejuicios ante quienes reciben o pueden recibir. Efectivamente, depende del grado de cumplimiento de tal premisa que la difusión que se realice de la gran música, de la llamada “música culta” o “clásica”, vaya por unos u otros derroteros: por el camino trillado del conservadurismo y las polillas, o, muy al contrario, por ese otro apasionante –y cada día más expedito, afortunadamente- de la innovación, la pluralidad y la conquista de todos los públicos.

Recuperando, como resorte de argumentación, la pregunta que antes proponíamos -¿a qué romperse la cabeza si todo es bueno?-, aún hay quien, entre los programadores de temporadas de conciertos o de ópera, o entre los –más bien escasos- responsables de espacios divulgativos en los medios de comunicación audiovisual, sale del paso sólo a medias, e interesadamente. Tal es el punto de vista conservador. ¿Romperse la cabeza? Lo justo para comprender que no todas las buenas músicas merecen difusión semejante. O lo que es lo mismo: nada de nombres raros –salvo los que se limiten a repetir las fórmulas características de los nombres célebres-; nada de heterodoxias y, por supuesto, nada de disonancias, juegos rítmicos y demás “moderneces”. Bach, Mozart, Beethoven; Mozart, Beethoven, Bach; Beethoven, Bach, Mozart… Previsible combinatoria a la que se añaden algunos nombres para completar un poco el panorama, y adelante. Así, un espléndido círculo acaba convirtiéndose en vicioso de la manera más absurda. ¿Acaso la música de los genios no sonó heterodoxa y moderna a sus respectivos contemporáneos? Ensimismados en la contemplación de los vuelos en redondo de sus polillas, estos conservadores, decididos a contaminar con sus propios prejuicios al mundillo cultural y a la sociedad entera, ni siquiera advierten que, de haber vivido en la época de Bach, Mozart o Beethoven, no sólo no habrían movido un dedo por divulgar su obra; bien al contrario, se habrían esforzado al máximo por hacerles la vida imposible.




En la línea opuesta, cada día son más, somos más los que, afortunadamente, nos rompemos la cabeza –por continuar con la anterior imagen- en pro de una divulgación musical inteligente. Nada mejor que la ausencia de prejuicios para comprender que el esfuerzo de difusión ha de dirigirse a todos los públicos, sin excepciones, pues el tesoro sonoro que tenemos entre manos ha de ser disfrutado por toda la sociedad. No hay públicos más predispuestos que otros a la audición de música clásica, en absoluto. Sí los hay más inclinados, naturalmente, a compartir una determinada visión, clasista y cerrada, de la música culta, y ése es el error en el que lamentablemente incurre la labor divulgativa de corte conservador. Lo que en definitiva debe intentarse es hacer atractiva la música clásica a todo el que desee acercarse a ella –incluso a los escépticos y remisos a priori-, y ello a través de una oferta lo más plural posible mediante la cual se propicie un abierto diálogo entre las diferentes épocas, los diferentes estilos, las diferentes sensibilidades. En esta tarea innovadora de difusión, los grandes clásicos –los Bach, Mozart, Beethoven a los que antes citábamos- han de seguir teniendo lógico protagonismo, pero sin olvidar una presencia complementaria y constante de los clásicos modernos y de la música contemporánea. Fijémonos por un momento en los jóvenes para ponderar su interés –verdadero, destacado y perfectamente verificable- por las manifestaciones vanguardistas en música, más allá de lo popular o comercial. La gente joven, de acuerdo con su edad, demanda sonidos nuevos e impactantes, emociones fuertes; así ha de ser, y por eso ganaremos más melómanos entre ellos programando la “Suite escita” de Prokofiev una sola vez que la mozartiana Sinfonía “Júpiter” cincuenta. Y no pasa nada: con el tiempo acabarán amando perdidamente la música de Mozart, incluso en mayor medida que la de Prokofiev. Pero serán las obras más explícitamente intensas, “viscerales”, rompedoras –desde ciertas músicas programáticas del Romanticismo hasta la vanguardia experimental-, las que en el futuro harán de ellos bachianos, mozartianos y beethovenianos de bandera.

Evitar el anquilosamiento, frecuentar la innovación: tal es la mejor receta para ponerse en la senda de una divulgación musical inteligente y eficaz. Sólo siendo consciente del panorama completo y auténtico que ofrece la llamada “música clásica” podrá comprenderse el rostro proteico del melómano, las enormes posibilidades de difusión que ante nosotros se abren. No hay una sola clase de melómanos: hay muchas; y ni siquiera existen melómanos de una pieza, inmutables en sus gustos a lo largo de la vida. Se trata, pues, de construir una plural filarmonía sobre las bases del rigor y la probada excelencia; de que las puertas de la gran música estén abiertas siempre para todos.


(Artículo publicado en el número correspondiente al mes de enero de 2007 de "La Gaceta Cultural de Rivas", en Rivas-Vaciamadrid.)

jueves, 18 de junio de 2009

Un poema: "Tú y yo (Canto de los esposos)", de Victoriano Crémer

"El amor es un templo
hecho a la medida del corazón.
Aquí, a tu lado, siento
el fervor de las cúpulas, el aire
blasonado, el pálpito tranquilo
de la piedra.
Catedral florecida de mis sueños.

¡Cuánta vida en el alma!
Si descorremos juntos el velo del pasado
un golpe de sangre reconstruye
aquel milagro nuestro de querernos.
Dulce pan de amor, eucaristía
del beso, comulgado boca a boca,
perdidos en nosotros, confundidos
niños gloriosos en pecado.

Por el tiempo, venían
los agrios heraldos de la guerra,
coronados de mirtos.
¿A dónde, a dónde
romperían sus bronces, despojándose
de la pesada carga?
Les seguíamos
con nuestro amor. A veces,
confundido el azorado vuelo
de las palabras, que, urgentes, prometían
tanto amor.
Sobre el salobre estío,
tú y yo.

Mas el hombre no entiende
la extraña conjunción de las estrellas,
y se encuentra, de pronto, desterrado
del torreado paraíso.
Una mano de viento
arranca las almenas y se pierde
entre las ruinas.
Nos buscábamos,
almas partidas, por sendas paralelas,
pero lejanas.
(Fueron
días sin cuerpo, noches
tan llenas de silencio,
que el corazón se oía
vacilante en el árbol
sin encontrar su eco.)
Gastamos juventud sufridamente,
con paciencia y amor. De nuestra historia,
los hijos en el tiempo,
y esta flotante soledad conjunta.

Nos miramos. Te miro. Densa, lenta
pronunciación:
"¡Esposa mía, esposa!"
digo y el corazón se invade
de resignado azul.
Sobre el recuerdo,
solos tú y yo, inmensamente,
únicos."




(Foto: Retrato del poeta burgalés, aunque afincado en León, Victoriano Crémer, nacido en 1907 y fallecido el 27 de junio de 2009, a los 102 años de edad.)

OBRAS DE ANTONIO DAGANZO:

SIENDO EN TI AIRE Y OSCURO
Editorial Slovento, Colección Poesía, Madrid, 2004.
Prólogo de Bernardino M. Hernando - Ilustraciones de Eugenia Ábalos y Jorge Canto.


QUE EN LIMPIDEZ SE ENCUENTRE
Ediciones Vitruvio, Colección "Baños del Carmen", n°117; Madrid, 2007.


MIENTRAS VIVA EL DOLIENTE
Ediciones Vitruvio, Colección "Baños del Carmen", nº 217; Madrid, 2010; 2ª edición, 2014; 3° edición, 2015.
En Ecuador: El Quirófano Ediciones, Guayaquil, 2014.
Libro recomendado por la Asociación de Editores de Poesía (España).
Finalista del Premio de la Asociación de Editores de Poesía 2010.


LLAMARSE POR ENCIMA DE LA NOCHE
Ril Editores, Colección Poesía, Santiago de Chile, 2012.
Texto de contraportada de Guido Eytel.
Con el patrocinio de la Facultad de Ingeniería, Ciencias y Administración de la Universidad de la Frontera, Temuco (Chile).
Mención de Honor "Luis de Góngora y Argote" de Poesía, concedida por el Instituto de Estudios de Literatura Contemporánea (España).


CLÁSICOS A CONTRATIEMPO (La música clásica en la era "pop-rock")
Ensayo divulgativo sobre música culta.
Ediciones Vitruvio, Madrid, 2014.
Ilustraciones de Eugenia Ábalos.


JUVENTUD TODAVÍA
Ediciones Vitruvio, Colección "Baños del Carmen", n° 527; Madrid, 2015.
Premio de la Crítica de Madrid 2015.
Premio "Sarmiento" de Poesía (Valladolid, 2017).


CARRIÓN
Ediciones Vitruvio, Colección de narrativa "De Jaque Libros", nº 4; Madrid, 2017; 2ª edición, 2018.
Premio de Narrativa "Miguel Delibes" de Valladolid - 2018.


LOS CORAZONES RECIOS
Ediciones Vitruvio, Colección "Baños del Carmen", nº 752; Madrid, 2019.
Lectura recomendada por la revista "Turia".