martes, 25 de agosto de 2009

Radicada en ti misma...

Radicada en ti misma,
desertando de risas y colores,
vecina de un arrullo
que parece una lágrima,
así te veo
como quizá nunca quisiera tu corteza:
legítima e irrepetible,
luz al fin toda
y toda desde el aire,
como lejos de ti y al tiempo describiéndote
en arias de hermosura
y de fulgores.
Esencial y primaria,
qué hacer sino ignorarme entre raíces,
pero el orgullo es tenaz
y convierte la belleza en entusiasmo
de buscarte perdida,
menesterosa de algo que te ofrezco y rechazas,
y ya no eres más que el dictado de mi anhelo,
hermosa y arrancada.
Apuesto por el pecho
cuando tendría que hacerme elemental
según tus claridades,
y entregar al instinto tornasoles del día.
Me siento inabarcado
porque me obstino en ser como la noche,
donde se perpetúa un centro aglutinante,
antiguo, solitario,
generador de un tiempo de deshoras;
y mientras tú,
que no me lo arrebatas
con esa intrepidez que sería tan tuya,
caminas al jazmín,
descansas en la loma,
te elevas
existiendo perenne en los escritos,
y entre el cielo y la tierra
has compuesto una extraña partitura
cuya armonía es memoria de silencio.
Esto es cuanto esperaba;
esto es cuanto sabía esperar
de tus miradas ciegas,
y lo he sabido ahora.
¿Qué hiciste con el fuego?
Lo asimilaste a la textura de tus ojos.


De la colección de poemas "Cuanto para ti voy inventando", publicada en el volumen "Nuevos autores de la poesía española/3", de la serie "Poesía española contemporánea" (Sevilla, 2001).

lunes, 17 de agosto de 2009

Un poema: "El albatros", de Charles Baudelaire



"Por distraerse, a veces, suelen los marineros
Dar casa a los albatros, grandes aves del mar,
Que siguen, indolentes compañeros de viaje,
Al navío surcando los amargos abismos.

Apenas los arrojan sobre las tablas húmedas,
Estos reyes celestes, torpes y avergonzados,
Dejan penosamente arrastrando las alas,
Sus grandes alas blancas semejantes a remos.

Este alado viajero, ¡qué inútil y qué débil!
El otrora tan bello, ¡qué feo y qué grotesco!
¡Éste quema su pico, sádico, con la pipa,
Aquél mima cojeando al planeador inválido!

El Poeta es igual a este señor del nublo,
Que habita la tormenta y ríe del ballestero.
Exiliado en la tierra, sufriendo el griterío,
Sus alas de gigante le impiden caminar."


(Poema perteneciente a Las flores del mal. Traducción al castellano debida a Antonio Martínez Sarrión.)

martes, 4 de agosto de 2009

Música y drama: Berlioz descubre a Shakespeare

He aquí uno de los más sobresalientes fragmentos de las célebres Memorias
del gran compositor francés Hector Berlioz (1803-1869), genio indiscutible, amén de personaje prototípico, del Romanticismo musical: el referido a su primer encuentro con el teatro del inglés William Shakespeare (1564-1616), y la inmediata influencia que ello tuvo en su creación y su propia vida. A través de la lectura del presente pasaje podemos advertir, además, las fabulosas dotes de Berlioz como escritor:




"Hablaré aquí del mayor drama de mi vida. No contaré todas sus dolorosas peripecias y me limitaré a decir lo siguiente: una compañía inglesa vino a París a representar algunos dramas de Shakespeare desconocidos por aquel entonces del público francés. Asistí al estreno de Hamlet en el Odeón y vi en el papel de Ofelia a Harriet Smithson, quien, cinco años después, se convirtió en mi esposa. El efecto de su prodigioso talento o, mejor aún, de su genio dramático en mi imaginación y en mi corazón sólo podría compararse con la turbación que produjo en mí el poeta de quien ella era tan digna intérprete. No puedo decir nada más.

Shakespeare me fascinó desde el primer instante. Su rayo, abriéndome el cielo del arte con su estruendo sublime, me iluminó sus más alejadas profundidades. Reconocí la auténtica grandeza, la auténtica belleza, la auténtica verdad dramática. Al mismo tiempo, comprobé lo ridículo de las ideas que sobre Shakespeare se habían difundido en Francia por obra de Voltaire... y la miserable mezquindad de nuestra vieja Poética de pedagogos y zafios frailes. Vi..., comprendí..., sentí que estaba vivo y que tenía que levantarme y caminar.




Pero el zarpazo había sido brutal y tardé mucho tiempo en recuperarme. A una melancolía intensa, profunda, insuperable, se añadió un nerviosismo, que definiría como insano, del que sólo un gran fisiólogo podría dar una idea aproximada.

Junto con el sueño, perdí el gusto por mis estudios y la posibilidad de trabajar. Vagué sin rumbo por las calles de París y por los campos de las afueras. A fuerza de cansar mi cuerpo, en tan largo período de sufrimientos, recuerdo que sólo logré tener cuatro sueños, sueños parecidos a la muerte: una noche entre unos matorrales cerca de Ville-Juif; un día en un prado en los alrededores de Sceaux; otra vez sobre la nieve, a orillas del Sena helado en las cercanías de Neuilly; por último, en una mesa del Café du Cardinal, en la esquina de rue des Italiens con rue Richelieu, donde dormí cinco horas ante el temor de los camareros que no se atrevían a acercarse temerosos de encontrarme sin vida (...)

Al día siguiente se representaba Romeo y Julieta...

Tras la melancolía, los terribles dolores, el lacrimoso amor, las crueles ironías, las oscuras meditaciones, el corazón destrozado, la locura, las lágrimas, los lutos, las catástrofes, los trágicos acontecimientos de Hamlet, tras las amenazadoras nubes y los vientos helados de Dinamarca, exponerme al ardiente sol, a las noches perfumadas de Italia, asistir al espectáculo de este amor, rápido como el pensamiento, hirviente como la lava, imperioso, irresistible, inmenso, mudo y hermoso como la sonrisa de los ángeles, a estas furiosas escenas de venganza, a estos exasperados abrazos, a estas desesperadas luchas entre el amor y la muerte, era excesivo. A partir del tercer acto, con la respiración entrecortada y sufriendo como si una mano de hierro me oprimiese el corazón, me dije plenamente convencido: "¡Ah! ¡Estoy perdido!". Tengo que añadir que no sabía una palabra de inglés, que entrevía a Shakespeare a través de las nieblas de la traducción de Letourneur y que por tanto no lograba percibir la trama poética que envuelve como una red de oro sus maravillosas creaciones."





(Imagen 1: Retrato de Hector Berlioz, en su juventud.)

(Imagen 2: Retrato de William Shakespeare.)

(Imagen 3: Retrato de la actriz irlandesa Harriet Smithson, primera esposa de Berlioz.)

viernes, 31 de julio de 2009

Un poema: "El mañana efímero", de Antonio Machado



Nada mejor en este 2009 en el que se ha cumplido -concretamente el pasado 22 de febrero- el 70º aniversario de su triste fallecimiento en Colliure, Francia, donde escapaba de la ignominia franquista, que recordar al gran Antonio Machado a través de una de sus más contundentes y deslumbrantes creaciones: el poema El mañana efímero, de tema socio-político, escrito en Baeza en 1913.


EL MAÑANA EFÍMERO

"La España de charanga y pandereta,
cerrado y sacristía,
devota de Frascuelo y de María,
de espíritu burlón y de alma quieta,
ha de tener su mármol y su día,
su infalible mañana y su poeta.
El vano ayer engendrará un mañana
vacío y ¡por ventura! pasajero.
Será un joven lechuzo y tarambana,
un sayón con hechuras de bolero;
a la moda de Francia realista,
un poco al uso de París pagano,
y al estilo de España especialista
en el vicio al alcance de la mano.
Esa España inferior que ora y bosteza,
vieja y tahúr, zaragatera y triste;
esa España inferior que ora y embiste
cuando se digna usar de la cabeza,
aún tendrá luego parto de varones
amantes de sagradas tradiciones
y de sagradas formas y maneras;
florecerán las barbas apostólicas
y otras calvas en otras calaveras
brilláran, venerables y católicas.

El vano ayer engendrará un mañana
vacío y ¡por ventura! pasajero;
la sombra de un lechuzo tarambana,
de un sayón con hechuras de bolero,
el vano ayer dará un mañana huero.
Como la náusea de un borracho ahíto
de vino malo, un rojo sol corona
de heces turbias las cumbres de granito;
hay un mañana estomagante escrito
en la tarde pragmática y dulzona.

Mas otra España nace,
la España del cincel y de la maza,
con esa eterna juventud que se hace
del pasado macizo de la raza.
Una España implacable y redentora,
España que alborea
con un hacha en la mano vengadora,
España de la rabia y de la idea."


(Foto: Imagen de Antonio Machado, tomada poco antes de su muerte.)

jueves, 23 de julio de 2009

10 años sin Claudio Rodríguez



El pasado 22 de julio se cumplió la primera década transcurrida desde el fallecimiento del gran poeta zamorano Claudio Rodríguez (1934-1999), indiscutiblemente una de las mejores voces de la poesía española de la segunda mitad del siglo XX, y autor, entre otros, de dos de los poemarios más redondos, intensos y brillantes que nuestras letras hayan producido en los últimos tiempos: Don de la ebriedad, de 1953, y Conjuros, de 1958. De ambos libros recordaremos a continuación sendos poemas bien célebres, a los que se añadirá un tercero, perteneciente a la obra de 1965 Alianza y Condena: se trata de "Un suceso", a mi juicio uno de los poemas de amor más conmovedores de toda la historia de nuestra literatura.


(De Don de la ebriedad)

"Como si nunca hubiera sido mía,
dad al aire mi voz y que en el aire
sea de todos y la sepan todos
igual que una mañana o una tarde.
Ni a la rama tan sólo abril acude
ni el agua espera sólo el estiaje.
¿Quién podría decir que es suyo el viento,
suya la luz, el canto de las aves
en el que esplende la estación, más cuando
llega la noche y en los chopos arde
tan peligrosamente retenida?
¡Que todo acabe aquí, que todo acabe
de una vez para siempre! La flor vive
tan bella porque vive poco tiempo
y, sin embargo, cómo se da, unánime,
dejando de ser flor y convirtiéndose
en ímpetu de entrega. Invierno, aunque
no esté detrás la primavera, saca
fuera de mí lo mío y hazme parte,
inútil polen que se pierde en tierra
pero ha sido de todos y de nadie.
Sobre el abierto páramo, el relente
es pinar en el pino, aire en el aire,
relente sólo para mi sequía.
Sobre la voz que va excavando un cauce
qué sacrilegio este del cuerpo, este
de no poder ser hostia para darse."


***

(De Conjuros)

ALTO JORNAL

"Dichoso el que un buen día sale humilde
y se va por la calle, como tantos
días más de su vida, y no lo espera
y, de pronto, ¿qué es esto?, mira a lo alto
y ve, pone el oído al mundo y oye,
anda, y siente subirle entre los pasos
el amor de la tierra, y sigue, y abre
su taller verdadero, y en sus manos
brilla limpio su oficio, y nos lo entrega
de corazón porque ama, y va al trabajo
temblando como un niño que comulga
mas sin caber en el pellejo, y cuando
se ha dado cuenta al fin de lo sencillo
que ha sido todo, ya el jornal ganado,
vuelve a su casa alegre y siente que alguien
empuña su aldabón, y no es en vano."


***

(De Alianza y Condena)

UN SUCESO

("Bien est verté que j'ai amé
et ameroie voulentiers..."
François Villon)


"Tal vez, valiendo lo que vale un día,
sea mejor que el de hoy acabe pronto.
La novedad de este suceso, de esta
muchacha, casi niña pero de ojos
bien sazonados ya y de carne a punto
de miel, de andar menudo, con su moño
castaño claro, su tobillo hendido
tan armoniosamente, con su airoso
pecho que me deslumbra más que nada
la lengua... Y no hay remedio, y le hablo ronco
como la gaviota, a flor de labio
(de mi boca gastada), y me emociono
disimulando ciencia e inocencia
como quien no distingue un abalorio
de un diamante, y le hablo de detalles
de mi vida, y la voz se me va, y me oigo
y me persigo, muy desconfiado
de mi estudiada habilidad, y pongo
cuidado en el aliento, en la mirada
y en las manos, y casi me perdono
al sentir tan preciosa libertad
cerca de mí. Bien sé que esto no es sólo
tentación. Cómo renuncio a mi deseo
ahora. Me lastimo y me sonrojo
junto a esta muchacha a la que hoy amo,
a la que hoy pierdo, a la que muy pronto
voy a besar muy castamente sin que
sepa que en ese beso va un sollozo."

OBRAS DE ANTONIO DAGANZO:

SIENDO EN TI AIRE Y OSCURO
Editorial Slovento, Colección Poesía, Madrid, 2004.
Prólogo de Bernardino M. Hernando - Ilustraciones de Eugenia Ábalos y Jorge Canto.


QUE EN LIMPIDEZ SE ENCUENTRE
Ediciones Vitruvio, Colección "Baños del Carmen", n°117; Madrid, 2007.


MIENTRAS VIVA EL DOLIENTE
Ediciones Vitruvio, Colección "Baños del Carmen", nº 217; Madrid, 2010; 2ª edición, 2014; 3° edición, 2015.
En Ecuador: El Quirófano Ediciones, Guayaquil, 2014.
Libro recomendado por la Asociación de Editores de Poesía (España).
Finalista del Premio de la Asociación de Editores de Poesía 2010.


LLAMARSE POR ENCIMA DE LA NOCHE
Ril Editores, Colección Poesía, Santiago de Chile, 2012.
Texto de contraportada de Guido Eytel.
Con el patrocinio de la Facultad de Ingeniería, Ciencias y Administración de la Universidad de la Frontera, Temuco (Chile).
Mención de Honor "Luis de Góngora y Argote" de Poesía, concedida por el Instituto de Estudios de Literatura Contemporánea (España).


CLÁSICOS A CONTRATIEMPO (La música clásica en la era "pop-rock")
Ensayo divulgativo sobre música culta.
Ediciones Vitruvio, Madrid, 2014.
Ilustraciones de Eugenia Ábalos.


JUVENTUD TODAVÍA
Ediciones Vitruvio, Colección "Baños del Carmen", n° 527; Madrid, 2015.
Premio de la Crítica de Madrid 2015.
Premio "Sarmiento" de Poesía (Valladolid, 2017).


CARRIÓN
Ediciones Vitruvio, Colección de narrativa "De Jaque Libros", nº 4; Madrid, 2017; 2ª edición, 2018.
Premio de Narrativa "Miguel Delibes" de Valladolid - 2018.


LOS CORAZONES RECIOS
Ediciones Vitruvio, Colección "Baños del Carmen", nº 752; Madrid, 2019.
Lectura recomendada por la revista "Turia".