martes, 5 de julio de 2011

Un poema y un poemario: "Ruinas alzadas", de Rafael González Serrano ("Mapa del laberinto")




"Cuando el mundo, cansado
de girar en la elíptica
que lo ata a la eternidad,
nos señale como fieles
a su estirpe, aún quedará
en algún lugar un sueño
encendido que nos guíe.
Aunque se nos tenga por carne
fugaz vistiéndose las ruinas
que restan sin sustancia
tras las últimas enseñas
vencidas, surgirán todavía
recuerdos erguidos como torres
contra el fruto del olvido.
En estos instantes, cuando
cada minuto es esencial,
nos salvará una palabra
sin derrota, la misma que
de nuevo vuelva a celebrarnos."


Tras Presencias figuradas, Manual de fingimientos e Insistir en la noche, llega el cuarto de los libros –al que precisamente pertenece el poema "Ruinas alzadas"- del escritor, profesor y amigo entrañable Rafael González Serrano (Madrid, 1955), con el título de Mapa del laberinto, y esta vez bajo el sello de Editorial Celesta, como el número 1 de su Colección "Piel del Sal". Nuevos rumbos que, en realidad, otorgan cauce no sólo a una misma voz poética, sino también al mismo tono reflexivo que, lejos de aminorar su calado, exige si cabe de los lectores una entrega mayor.

La densidad de la propuesta, efectivamente, es el rasgo preponderante de Mapa del laberinto; dicho de otro modo: su belleza indudable radica en la complejidad del entramado metafórico y simbólico expuesto, más en la línea de los dos primeros libros del autor que en la del tercero, Insistir en la noche, donde un sentido sutil de la musicalidad envolvía gran parte de la obra. Aquí, "el cruce ineludible de los deseos y las esperanzas con los fracasos y las pérdidas, del instante con el tiempo, de la vida con el vacío"; la ambición de "dibujar un mapa con los trazos de los reencuentros invocados o los azares imprevistos", como ha manifestado el propio Rafael, lleva a la construcción de un poemario sin tregua, articulado en tres partes, con un segmento introductorio –"In limine"- donde encontramos ya todo un reconocimiento del estado de la cuestión: "Mas si nada es de nosotros / y nosotros somos nada, / y nada redime a nadie / y nadie siente con nada, / nuestro destino es un limbo / hecho de pasos errantes, / que buscarán, temblorosos, / las auroras de memoria / de un laberinto de sombras."

Mapa del laberinto, pues, glosa minuciosamente esa dimensión tan épica como trágica del ser humano –"…que sólo en la derrota / se cumple el horror del destino", leemos al final del poema "Destino de héroe"-. Con todo, textos como el reproducido líneas arriba, "Ruinas alzadas", o el titulado "Puedo", apuntan no obviamente a una esperanza de auténtica redención, pero sí, cuando menos, a la existencia de un posible espacio para la luz, para la vida anhelante, dentro del laberinto: "Como renegados de la palabra, / buscaremos la sal de las cosas."



lunes, 27 de junio de 2011

Un poema y un poemario: "No te acompaña nadie en este viaje", de Rafael Soler ("Las cartas que debía")




"Haz lo correcto
aunque sea alto el precio y cruel su veredicto

haz lo que debas
y a nadie debas nada al concluir tu obra
por arriesgada tuya
por tan hermosamente inútil sólo tuya

con decisión actúa y con templanza rectifica
para tomar impulso

atrás
el consejo enrevesado
atrás la amenaza consentida

vivir es decidir
y todo error es tu grandeza

pues sólo cuando llegas
das por cumplido lo vivido."


"No te acompaña nadie en este viaje" es uno de los mejores poemas que podemos encontrar en Las cartas que debía; uno de los muchos textos excelentes que conforman el tercero de los poemarios del magnífico escritor y querido amigo Rafael Soler (Valencia, 1947), presentado en Madrid a comienzos del pasado mes de abril, prácticamente coincidiendo con la salida de la tercera edición (!) de su anterior poemario, Maneras de volver, con el que, efectivamente, Rafael volvió al panorama literario tras algunas décadas de silencio. Si Maneras… hizo el número 187 de la Colección "Baños del Carmen", Las cartas que debía lleva el 256 de esta prestigiosa colección poética bajo el sello de Ediciones Vitruvio, artífices acertadísimos del regreso, por todo lo alto, de una voz tan bien forjada como la de Rafael Soler.

Contundente, incisivo, irónico cuando el color lo precisa, tierno y travieso a la vez en su vertiente amorosa, Las cartas que debía, que ha obtenido la mención de Libro Recomendado por la Asociación de Editores de Poesía, se antoja un libro irresistible no sólo por la hondura de cuanto dice, sino también por la peculiar fuerza con la que esto queda dicho, sin excluir los riesgos formales que el autor ha decidido correr. La concepción abrupta del ritmo, del golpe prosódico; los frecuentes desplantes ante el silabeo tradicional –mucho más acusados que en Maneras de volver-, y, sin duda, las deliberadas asonancias, e incluso consonancias, con las que se otorga al discurso una rara pero eficacísima solemnidad ("escrito quede a fuego / que así me fue por cuanto creo"; "los que fueron / y viviendo su vida la perdieron"), hacen del tono de Las cartas que debía, a mi juicio, una experiencia más plena, más lograda, en la que no cabrán epígonos al tratarse de una solución absolutamente personal.

Perfecta en su conjunción del "yo" y del "nosotros", el abanico moral, altamente sugestivo, que la obra acierta y alcanza a abrir viene determinado por su propia estructura: catorce breves partes como catorce amplias cartas –en forma de varios poemas, menos en un caso-, donde todos y cada uno de los destinatarios permiten establecer una visión de conjunto sobre la existencia, sus mediocridades, ruinas y sinsentidos; sobre la conciencia inevitable de la derrota ("y en plenitud porfía / luciendo con orgullo cada herida / pues siempre vivir te costará la vida"), pero también la lucidez por la experiencia conquistada y los bellos momentos gozados pese a todo, único patrimonio verdadero ("alza tu historia no preguntes calla"). "Has llegado / donde quiera que sea ya has llegado", escribe Rafael Soler al final de Las cartas que debía, con la certeza, en plena comunión con sus lectores, de que la auténtica importancia no radica en la excelencia del camino sino en la dignidad del caminante.



jueves, 23 de junio de 2011

Un cuento: "El árbol", de Juan Ruiz de Torres




El deslumbrante cuento que a continuación reproduzco, "El árbol", de cautivadora sencillez y sobresaliente ingenio, pertenece al primero de los cuatro volúmenes de la colección de relatos Doce docenas (Editorial Corona del Sur, Málaga, 2011), gracias a la cual el escritor, filólogo, ingeniero, incansable activista de la cultura y querido amigo Juan Ruiz de Torres (Madrid, 1931), Consejero Delegado de la Asociación "Prometeo" de Poesía, nos deleita en la actualidad con su peculiar y agudo magisterio en el arte narrativo de pequeño formato.



EL ÁRBOL

"La encina, dos veces centenaria, contemplaba con afecto a la pareja que extendió una manta bajo sus ramas, se sentó con su cesta de mimbre y, tras unas carantoñas, inició su merienda.

De pronto, sintió un estremecimiento: una de sus raíces principales, debilitada por los años, empezaba a fallar. Aterrado, el árbol presintió lo que pasaría: se derrumbaría sobre la pareja, aplastándola.



Ana y Pedro terminaron tranquilamente su merienda. Tras recoger meticulosamente los diversos adminículos, los colocaron en la cesta, para no dejar residuos que afeasen la campiña, y se dieron un buen achuchón, aunque decidieron dejar el resto para la noche, en el hostal del pueblo. Se incorporaron, metieron en el maletero la cesta y la manta y pusieron el auto en marcha.

El ruido del motor les impidió escuchar unos sordos crujidos procedentes del árbol.

Cuando se alejaban, el árbol, sin otro testigo que una nube curiosa, comenzó a caer sobre el lugar que Ana y Pedro habían ocupado veinte minutos antes.

Mientras caía, el árbol se preguntaba cómo habían conseguido escapar los dos jóvenes. Con la edad, había olvidado que la percepción del paso del tiempo de los árboles es como un centésimo de veloz que en los humanos: un minuto de éstos es como hora y media para una encina."


jueves, 16 de junio de 2011

Un poemario para los más jóvenes: "Con el balón en juego", de Jorge de Arco



Hacía tiempo que la poesía infantil española no daba una sorpresa tan agradable como la que ha venido de la mano del excelente y reconocido escritor, además de querido amigo, Jorge de Arco (Madrid, 1969). Siempre he dicho que lo principal en la creación de poesía para niños y jóvenes radica en dar con un tema adecuado y jugoso; evidentemente, Con el balón en juego -que tal es el título de la obra con la que Jorge nos ha causado tan grata impresión en esta disciplina- supone un acierto de principio a fin, al basar su contenido en un universo tan próximo a la infancia y la adolescencia como el deporte, y concretamente el fútbol.

Número 68 de la interesante Colección Ajonjolí de Ediciones Hiperión, e ilustrado con sabia humildad por el madrileño Fernando Noriega, la lectura de Con el balón en juego resulta verdaderamente encantadora. A lo largo de cada una de las dos partes del poemario, Jorge pasa revista, con tanta sencillez como meticulosidad, a una serie de rasgos absolutamente característicos del mundo del fútbol, desde los elementos constitutivos del juego -el balón, el campo o los propios futbolistas- hasta las instancias y secuelas derivadas de la inherente necesidad de competir, como los torneos de verano, mundiales, hinchas, fracasos y triunfos. Y todo queda plasmado con una gracia notabilísima, sin renunciar incluso al vértigo lírico, cuya presencia puntual se agradece sobremanera -"¿El balón? Un sol naranja / que traen y llevan las horas", leemos en el muy buen poema titulado "El portero bajo la nieve"-.

Construido en una métrica clásica rigurosa en su manejo -muy principales las décimas- aunque flexible en su abanico formal -la variedad silábica de los versos, en el conjunto de la obra, resulta bien refrescante- , Jorge se toma la licencia, en cualquier caso, de erigir su breve poema titulado "La portería" mediante dos sencillos haikus que reproduciré a continuación. Muchos méritos adornan, en definitiva, a Con el balón en juego. ¿El mayor de todos? Conquistar para la poesía un público lector de tierna edad y largo recorrido. Indudablemente, una victoria por goleada.


LA PORTERÍA


I

"Entre sus redes
teje una fortaleza
el buen portero."

II

"El enemigo,
con la llave del gol
abre su puerta."


martes, 7 de junio de 2011

In puris naturalibus

Que salte el corazón
como recién nacida agua
por tu cuerpo,
como veloz bravura
resbalando.

Que así el prodigio de mirarte
se parezca a la suerte del vencido
en tierra fértil:
su sangre será boca
y beberá la luz.

Que tu región exacta,
tu desnudo feliz y fabuloso,
continúe sus curvas
allí donde los valles se perdieron.

Para entonces saber,
cuerpo infinito,
que es tu alma la gruta de una estrella.


Publicado en el nº 15 de la revista de creación literaria "La hoja azul en blanco" (primavera-verano 2011).

OBRAS DE ANTONIO DAGANZO:

SIENDO EN TI AIRE Y OSCURO
Editorial Slovento, Colección Poesía, Madrid, 2004.
Prólogo de Bernardino M. Hernando - Ilustraciones de Eugenia Ábalos y Jorge Canto.


QUE EN LIMPIDEZ SE ENCUENTRE
Ediciones Vitruvio, Colección "Baños del Carmen", n°117; Madrid, 2007.


MIENTRAS VIVA EL DOLIENTE
Ediciones Vitruvio, Colección "Baños del Carmen", nº 217; Madrid, 2010; 2ª edición, 2014; 3° edición, 2015.
En Ecuador: El Quirófano Ediciones, Guayaquil, 2014.
Libro recomendado por la Asociación de Editores de Poesía (España).
Finalista del Premio de la Asociación de Editores de Poesía 2010.


LLAMARSE POR ENCIMA DE LA NOCHE
Ril Editores, Colección Poesía, Santiago de Chile, 2012.
Texto de contraportada de Guido Eytel.
Con el patrocinio de la Facultad de Ingeniería, Ciencias y Administración de la Universidad de la Frontera, Temuco (Chile).
Mención de Honor "Luis de Góngora y Argote" de Poesía, concedida por el Instituto de Estudios de Literatura Contemporánea (España).


CLÁSICOS A CONTRATIEMPO (La música clásica en la era "pop-rock")
Ensayo divulgativo sobre música culta.
Ediciones Vitruvio, Madrid, 2014.
Ilustraciones de Eugenia Ábalos.


JUVENTUD TODAVÍA
Ediciones Vitruvio, Colección "Baños del Carmen", n° 527; Madrid, 2015.
Premio de la Crítica de Madrid 2015.
Premio "Sarmiento" de Poesía (Valladolid, 2017).


CARRIÓN
Ediciones Vitruvio, Colección de narrativa "De Jaque Libros", nº 4; Madrid, 2017.
Premio de Narrativa "Miguel Delibes" de Valladolid - 2018.