
Soñé todo sonido,
todo el énfasis,
todo el volar quebrado contra el cielo
entre crecidas púas
de este pequeño erizo que demostró ser monstruo.
Sumados los acentos, los ritmos, las herencias,
soñé la exacta música de la nueva Babel.
Soñé el mundo en mi mano,
y su mejor caricia
inflamaba Manhattan a fuerza de crisol.
Al compás de la historia creí vestirme de calle.
Me llamaban George Gershwin,
fui un soñador en Broadway.
Hoy comprendo mi genio,
la esencia del designio,
la lucidez del fondo:
por debajo del mundo,
de las púas crecidas,
sobrevive mi música a pesar de los muertos.
(Imagen: Retrato de George Gershwin.)
Publicado en el número 0,2, "Nueva York", de la revista de creación artística y literaria "Dulce ARSÉNICO" (octubre de 2008).
1 comentario:
Estupendo. Al fondo de esos versos suena la "Rhapsody in blue".
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