
"(...) Y así como la producción de ciertos compositores del pasado pudo ser víctima de desvalorizaciones momentáneas (la de Brahms, a comienzos de este siglo; la de Mahler, hacia 1920), siendo llevada o traída por las corrientes de ideas que establecen contrastes entre las generaciones, la obra de Robert Schumann ha corrido con el tiempo -con todos los tiempos- intacta y magnífica, llegando hasta nosotros con la indestructible juventud de lo genial, de lo que es por derecho propio; de lo que, respondiendo plenamente a los anhelos de una época, supo vislumbrar el porvenir. Nada puede parecernos más fresco, más lleno de savia, de energía, de ingenio, de perenne lirismo, que ciertas páginas de la Kreisleriana, de las Fantasías, de las Escenas infantiles, tan cargadas de futuro como algunas composiciones proféticas de Chopin.
(...) Por lo mismo que su obra es de las que no sufren mella con el transcurso del tiempo, sería interesante recordar al Schumann crítico musical, solicitado por el acontecimiento artístico del momento, situado en lo temporal, donde solía mostrarse de una singular clarividencia. Sus artículos -como sabemos- eran breves, tajantes, de una implacable dureza, bastándole a veces con una sola frase para socavar el pedestal de un ídolo del momento. Pero releídos a distancia, asombran por lo acertados. Rara vez se equivocaba el músico, cuando juzgaba a sus contemporáneos. Decía de ellos, en muchos casos, lo que el tiempo no vendría sino a confirmar."
Reproducimos aquí este par de luminosos fragmentos del artículo "El centenario de Schumann", publicado en el periódico "El Nacional", de Caracas, el 3 de noviembre de 1955, cuando estaban por cumplirse los primeros 100 años transcurridos desde la muerte de Robert Schumann (1810-1856). El autor del artículo -que figura en la obra recopilatoria titulada "Ese músico que llevo dentro"- es el escritor cubano Alejo Carpentier (1904-1980), excelente crítico musical además de novelista. Hoy hemos querido recordar tanto a Schumann como a Carpentier, en este 2010 en el que celebramos el bicentenario del nacimiento del pianista y gran compositor alemán.

(Imagen 1: Retrato de Robert Schumann.)
(Imagen 2: Alejo Carpentier en plena escritura.)
2 comentarios:
Este 2010, amigo Antonio, está repleto de centenarios, bicentenarios...
Lo que no me gusta tanto, no es tu caso, es que existan tantas concejalías de cultra, asociaciones culturales y demás militantes de las artes y las letras que quieran acordarse, sólo, de la cuarta parte.
Felicidades sinceras por esta entrada.
Un abrazo.
¡Hola, Jesús!
Qué inadvertidos vienen pasando por estos lares los bicentenarios de Chopin y Schumann, ¿verdad?. Por no hablar del centenario de Albéniz del año pasado, o del 150º aniversario de su nacimiento en este 2010: otra ocasión perdida para, por ejemplo, llevar a escena, de una vez, las versiones originales de las óperas "Henry Clifford" y "Pepita Jiménez", tras el éxito internacional de "Merlín" y su recuperación musicológica. En fin, ¿qué nos puede extrañar a estas alturas?
Un fuerte abrazo, amigo. ¡Y muchas gracias, como siempre, por tu fidelidad!
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