"(A Mariví)
Por si no amaneciera
mañana, que la casa
no parezca vacía;
que todo continúe como al borde
de suceder, no olvides
dejar llenas las copas, como si el vino fuese
una última forma de esperanza.
Y ahí, sobre el mantel, recién partido,
deja también el pan
para que haya un olor a espigas altas
o para que parezca
que hay cosas que se pueden compartir todavía.
Deja algún libro abierto en cualquier sitio,
como si fueras a volver muy pronto;
que parezca que todo se ha quedado esperándote.
Que no note la muerte cuando llegue
que en esta casa ya
no vive nadie. Deja
abierta una ventana para que entre
todo ese ruido extraño
y ajeno de la calle.
Que en tu muerte no haya
esa misma intemperie que hubo siempre en tu vida.
Guarda en algún espejo
tu mirada y un poco de esa lumbre
que ya no habrá en tus ojos
mañana; y guarda dentro de un cuaderno
el ascua viva de tu tacto. Deja
encendida una lámpara,
por si acaso la noche
durara demasiado.
Déjalo todo como si esta noche
no fuera a ser la última. No olvides
dejar un libro abierto en cualquier página.
Y deja tu ventana bien abierta
para que así mañana la luz te reconozca,
aunque ya sólo seas
un cuerpo roto, un cuerpo sin memoria y con frío;
para que así mañana (si amanece)
siga entrando por ella -aunque tú no lo oigas-
todo ese ruido extraño
y ajeno de la vida."
Con este poema, "Mañana, la intemperie", el escritor manchego Pedro Antonio González Moreno (Calzada de Calatrava, Ciudad Real, 1960) obtuvo en 2007 el Premio "Manuel Alcántara", en su XV edición. Hemos querido recordar este hermoso texto pocos días después de que Pedro Antonio, excelente amigo, haya sumado una nueva distinción en su brillante carrera literaria: el Premio de Poesía "Alfons el Magnànim" 2010, otorgado por la Diputación de Valencia. ¡Enhorabuena, Pedro!
3 comentarios:
Hola Antonio:
Ya me dijo D. Santiago, "que lees tus poesias muy bien" le gusto mucho sabes.
Este poema de Pedro tambien es muy bonito.
Un saludito y un beso para todos.
Mar
Precioso poema. Gracias por "poetizar" la mañana de este martes otoñal y soleado. Un abrazo, Antonio.
justo de casualidad llegue a este poema,pero no se porqué pero por una de esas razones de la vida me hizo recordar a mi infancia en el barrio de La Boca en mi querida Buenos Aires, yo creo que debe ser la manera en que está escrito este poema me hizo llegar a un lugar profundo de mi corazon, de esos lugares que uno nunca debe dejar de lado ni olvidar..
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