martes, 8 de marzo de 2011

Palabras de Sergio Macías en la Tertulia Literaria Hispanoamericana "Rafael Montesinos" - 1 de marzo de 2011




Antes de brindar la lectura de algunos de mis poemas publicados e inéditos, tuve la inmensa suerte -y estoy profundamente agradecido por ello- de ser presentado, el pasado 1 de marzo en la Tertulia Literaria Hispanoamericana "Rafael Montesinos", por mi querido amigo, magnífico escritor chileno -afincado en Madrid desde hace unas tres décadas-, Sergio Macías (Gorbea, La Araucanía, 1938), poeta de sereno, hondo y luminoso decir, muy necesario ensayista y antólogo, y además Asesor Cultural de la Embajada de Chile en España, cuya cotidiana labor viene sirviendo para tender continuos puentes entre ambos países hermanos.

Reproduzco aquí las generosas y brillantes palabras, referidas a mi quehacer literario, que Sergio Macías leyó en el marco de la citada Tertulia "Rafael Montesinos". E igualmente publico las tres excelentes fotografías que figuran en esta entrada por gentileza de mi amigo Rafael César Montesinos, quien las tomó durante la celebración de la velada poética del pasado 1 de marzo.


ANTONIO DAGANZO CASTRO:
"Soy este hombre que ahora vive".


"Antonio es un joven poeta, pero ya con un camino que lo ha hecho su buen andar, como diría el eximio Antonio Machado. Se ha nutrido de las raíces de la vida, esto es, de lo fundamental del hombre: de la materia que lo rodea con sus luces, sonidos y descomposiciones, y con el misterio insondable del ser y del espacio que se anida y transita en la bóveda del alma para entregarnos, primero, un lenguaje de la interioridad del ser, y, luego, emociones nacidas, quizás, de una pesarosa realidad que arrastra consigo: "Mas, mientras tanto, / mientras viva el doliente / porque doliente soy sin que pueda evitarlo, / porque la vida está enferma de más vida, / de más doliente que sufrirá sin mí / en la ulterior estación del terco ciclo". Versos reiterativos, llenos de fuerza que aceptan una existencia que hay que amar a pesar de todo. Incluso, hasta el propio dolor. Su primer libro lleva una carga de pesimismo, por una concepción negativa de la vida. Lo cual no significa que sea una poética carente de calidad, no: muchas obras maestras de la literatura han empujado a los lectores a la desesperación y al suicidio, como en el caso de Residencia en la tierra, de Pablo Neruda. Pero con Daganzo no hemos llegado a ese extremo; simplemente él ha concebido la vida en un sentido muy hondo, como un habitante del silencio que lo hace refugiarse en el consuelo, en la búsqueda de una explicación de este frágil vivir.

Con toda la producción que ya lleva, comprobamos lo maduro y cuidadoso que es en la utilización del lenguaje. Por otro lado, nos encontramos con un activista literario incansable, a través de proyectos y programas culturales radiofónicos y de teatralización. Y, además, está casado con una chilena de las tierras de la Araucanía, es decir, de un territorio rebelde en el que sucumbieron, en primer lugar, él al amor, y otros al paisaje y a lo humano como Alonso de Ercilla, autor de La Araucana, Juvencio Valle, Pablo Neruda, etc., que no pudieron escaparse de la fuerza telúrica de sus volcanes, ríos, bosques y trigales. En Daganzo esta influencia se constata en un poemario aún inédito inspirado en Chile, de donde es oriunda su amada Carolina. Tiene un poema largo a Puerto Saavedra, que es un maravilloso lugar que le sirvió a Neruda -a quien tuve la suerte de conocer y de saborear directamente sus versos- para descubrir por primera vez el mar. El libro es un vuelo de Europa a Chile, a la otra orilla, como si saliera de lo oscuro para llegar a lo luminoso. En la obra está lo entrañable, que lo da el paisaje y el amor, y ambos se funden forjando la chilenidad.





Conocí a Antonio en una de estas famosas tertulias que fundó el gran amigo y maestro Rafael Montesinos, acompañado por la infatigable Marisa, y cuyo continuador es su hijo, que lleva su mismo nombre. Tradicional cenáculo de la poesía hispanoamericana, en el cual he tenido la ocasión de participar nueve veces desde que llegué a España, hace ya tantos años, a raíz de la dictadura en mi país. Aquí he estado leyendo mi creación presentado por José Manuel Caballero Bonald, Rafael Soto Vergés, José Hierro, Carlos Murciano, Pío Serrano, Remo Ruiz, y también presentando a Waldo Rojas, Eduardo Zepeda Henríquez, Remo Ruiz y ahora a Antonio Daganzo, lo que ha sido y es un privilegio, porque estamos en la tertulia hispana de más largo recorrido, con personajes de muy alta calidad.

Antonio Daganzo es Licenciado en Ciencias de la Información, pero sobre todo poeta. Como ya hemos dicho, con varios libros publicados: Siendo en ti aire y oscuro, Que en limpidez se encuentre y Mientras viva el doliente, este último recomendado como lectura, por la Asociación de Editores de Poesía, en "Babelia", de "El País". En ellos nos entrega reflexiones poéticas sobre el tiempo, la muerte, el cansancio y el destino. La debilidad humana dejándose llevar por los delirios y en la que nos topamos con el amor fundido en uno, a su vez hecho naturaleza, luz, música y memoria. Hay una permanente búsqueda de encontrarse: así el poeta asciende dentro de su propia rebeldía amorosa, como el viento en su aventura desbocada sin temer a nada. Lenguaje directo que no se apoya ni se disfraza con metáforas, pero sí, a veces, en los recuerdos, en personajes y sinfonías. Los poemas son frutos de la reflexión sobre la propia existencia, que hace surgir la queja para llegar a la conclusión de que Dios no existe. Versos también, a veces, enigmáticos pero siempre dolidos, donde no escapan las emociones de la infancia, la madre con su sabio magisterio: ""No eres la espuria sombra de un dolor extraño, / cruel e injusto; / hijo, tú eres tú, tú eres verdad". / El niño, entonces, aprendía a ser misterio de sí mismo".

En resumen, podemos afirmar que no es una poesía intimista, pero sí de la interioridad, del secretismo del espíritu, de la sangre y de los huesos. Una poesía que se desarrolla con las flaquezas y la fuerza de ser. Con el silencio, el dolor, la muerte y el amor. Quizás, por eso: "Soy este hombre que ahora vive"."





(Imagen 1: Sergio Macías.)

(Imágenes 2 y 3: De izquierda a derecha, Antonio Daganzo, Marisa Calvo y Sergio Macías.)

Fotografías de Rafael César Montesinos.

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LIBROS DE ANTONIO DAGANZO:

SIENDO EN TI AIRE Y OSCURO
Editorial Slovento, Colección Poesía, Madrid, 2004.
Prólogo de Bernardino M. Hernando - Ilustraciones de Eugenia Ábalos y Jorge Canto.


QUE EN LIMPIDEZ SE ENCUENTRE
Ediciones Vitruvio, Colección Baños del Carmen, n°117, Madrid, 2007.


MIENTRAS VIVA EL DOLIENTE
Ediciones Vitruvio, Colección Baños del Carmen, nº 217, Madrid, 2010; 2ª edición, 2014; 3° edición, 2015.
En Ecuador: El Quirófano Ediciones, Guayaquil, 2014.
Libro recomendado por la Asociación de Editores de Poesía (España).
Finalista del Premio de la Asociación de Editores de Poesía 2010.


LLAMARSE POR ENCIMA DE LA NOCHE
Ril Editores, Colección Poesía, Santiago de Chile, 2012.
Texto de contraportada de Guido Eytel.
Con el patrocinio de la Facultad de Ingeniería, Ciencias y Administración de la Universidad de la Frontera, Temuco (Chile).
Mención de Honor "Luis de Góngora y Argote" de Poesía, concedida por el Instituto de Estudios de Literatura Contemporánea (España).


CLÁSICOS A CONTRATIEMPO (La música clásica en la era "pop-rock")
Ensayo divulgativo sobre música culta.
Ediciones Vitruvio, Madrid, 2014.
Ilustraciones de Eugenia Ábalos.


JUVENTUD TODAVÍA
Ediciones Vitruvio, Colección Baños del Carmen, n° 527, Madrid, 2015.
Premio de la Crítica de Madrid 2015.

Sinfonía de las palabras. Textos de Antonio Daganzo. Edición de Vicente Etxarte.

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