
Escritas en 1925 por el gran Richard Strauss, después de que un treintañero Hans Knappertbusch interpretase en Munich su ópera Intermezzo, estas divertidas -incluso hilarantes en alguno de sus puntos- Diez Reglas de Oro para el álbum del joven director resultan un perfecto ejemplo de ironía no exenta de enseñanza. No debe olvidarse que Richard Strauss (1864-1949), uno de los mejores compositores de todos los tiempos, fue asimismo un magnífico director de orquesta, al igual que su coetáneo Gustav Mahler. He aquí el insólito decálogo:
"1. Recuerde que no está haciendo música para su propio placer, sino para el de quienes le escuchan.
2. No debe sudar mientras dirige. Sólo el público debe sentir calor.
3. Dirija Salomé y Electra como si fueran obras de Mendelssohn: música de hadas.
4. Nunca mire animando a los metales; una rápida mirada para dar una entrada importante le bastará.
5. En cambio, vigile constantemente a las trompas y a las maderas. Si puede oírlas, es que están tocando demasiado alto.
6. Cuando crea que los metales no tocan lo suficientemente fuerte, haga que toquen dos veces más piano.
7. Cuando conozca un texto de memoria, recuerde que no es suficiente con que pueda usted oír cada una de las palabras pronunciadas por los cantantes. No olvide que la audiencia debe poder seguir el texto sin esfuerzo; si no lo consigue, se dormirá.
8. Acompañe a los cantantes de forma que puedan cantar siempre sin esfuerzo.
9. Cuando crea haber alcanzado el máximo prestissimo, marque el tempo dos veces más deprisa.
10. Si sigue estas reglas cuidadosamente, con sus magníficas dotes y su gran capacidad, será el director favorito de los que le escuchen."
1 comentario:
Yo tengo una duda en el punto 6 ... ¿POR QUÉ? entiendo que funciona, pero ¿dónde podría encontrar un estudio acerca del fenómeno "físico-acústico" que ocurre? sigo buscando y no he tenido éxito.
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