
"Ni el frescor de la nieve, ni los soles
tibios de los naranjos, ni el fuego de la gruta,
consolaron a Adán de tanto hastío.
Ni tampoco el amor o la risa bastaron.
Algo faltaba siempre en su paz fatigada.
Sintiéndose angustiado decidió regresar
al Edén. Dios, el viejo Dios, tendría
que escucharle. Una pena por dentro le anegaba:
-Señor, tengo las aguas de los ríos,
las flores y los pájaros que encienden la belleza,
incluso la mujer con la que a veces siento
infierno y paraíso. Algo hermoso me falta,
algo con lo que viva, espere o sueñe,
algo que me resuma y te retenga,
alma de la añoranza, vida de la alegría,
ese secreto grande que guardas en ti mismo.
Entonces, Dios, tan triste como estaba
por haberle creado demasiado imperfecto,
con gesto de magnánima bondad
le dio lo que endulzara su vacío:
el tormento y la luz, la poesía."
Este poema sencillo y excelente, "El regreso de Adán", preciosa muestra de metaliteratura que recrea el mito genesíaco, pertenece a Manantial de las presencias, obra con la que el poeta universal Justo Jorge Padrón (Las Palmas de Gran Canaria, 1943), candidato al Premio Nobel de Literatura en varias ocasiones y distinguido en el mundo entero, obtuvo en 1993 el Premio "Provincia de Guadalajara" de Poesía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario