sábado, 27 de septiembre de 2014

Sonido y tiempo; poesía y drama - "Afinando: escritos sobre música" ("El Ballet de las Palabras")


Recientemente pude escucharle al gran musicógrafo José Luis Téllez (Madrid, 1944), toda una referencia en el ámbito de la divulgación musical de este país, ciertas palabras luminosas a propósito de su objeto de estudio -el mismo que nutrirá, por cierto y a partir de ahora, esta sección de El Ballet de las Palabras-. Con su acostumbrada y vigorizante pasión discursiva, Téllez afirmaba que el elemento sustancial de la música "no es el sonido: es el tiempo"; de ahí su capacidad radical para emocionarnos, pues el ser humano, en último extremo, no está hecho sino "de un presente que se escapa, de una memoria, y de una memoria anticipada que es un futuro que nosotros desconocemos, pero que existe ya". Así, sostenía Téllez al cabo, la música se postularía como "el hilo de Ariadna que ayuda, siquiera metafóricamente, a afrontar ese recorrido absolutamente enigmático y profundamente conturbador que es nuestra propia existencia".

"Palabra en el tiempo", pues, también la música, parafraseando y corrigiendo incluso a don Antonio Machado en aquel breve poema: "Ni mármol duro y eterno, / ni música ni pintura..." Lejos de una influencia exclusiva y meramente rítmica, la poesía se investiría, sí, de un grado de abstracción, de esa ambición polisémica tan propia del arte del sonido; sólo que palabra y poesía, sonido y música, dan misterioso testimonio del drama último de la condición humana: lo efímero de su individualidad frente a las largas barbas del Padre Tiempo, con su edad infinita y, peor aún, su carácter inescrutable y hosco.

La llamada "música clásica", entendida históricamente, plantea la paradoja quizá más extrema y fértil que quepa imaginar: desde la universalidad de su lenguaje, desde una abstracción paradigmática preñada de significado y emoción, sobre el mismo filo de la muerte, la música se muestra capaz de desafiar a su propia metafísica, y trascender así el latido del tiempo con el corazón múltiple de sus creaciones imperecederas. La gran música transforma el inherente drama de la humanidad en la afirmación más rotunda frente al fin. Porque la belleza no sólo nos sobrevive: está hecha afanosamente con el aire que entendimos. Con el tiempo y contra el tiempo. Y perdura porque nos canta.


Artículo publicado en el número 4 de la revista cultural digital "El Ballet de las Palabras" (julio de 2014).

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LIBROS DE ANTONIO DAGANZO:

SIENDO EN TI AIRE Y OSCURO
Editorial Slovento, Colección Poesía, Madrid, 2004.
Prólogo de Bernardino M. Hernando - Ilustraciones de Eugenia Ábalos y Jorge Canto.


QUE EN LIMPIDEZ SE ENCUENTRE
Ediciones Vitruvio, Colección Baños del Carmen, n°117, Madrid, 2007.


MIENTRAS VIVA EL DOLIENTE
Ediciones Vitruvio, Colección Baños del Carmen, nº 217, Madrid, 2010; 2ª edición, 2014; 3° edición, 2015.
En Ecuador: El Quirófano Ediciones, Guayaquil, 2014.
Libro recomendado por la Asociación de Editores de Poesía (España).
Finalista del Premio de la Asociación de Editores de Poesía 2010.


LLAMARSE POR ENCIMA DE LA NOCHE
Ril Editores, Colección Poesía, Santiago de Chile, 2012.
Texto de contraportada de Guido Eytel.
Con el patrocinio de la Facultad de Ingeniería, Ciencias y Administración de la Universidad de la Frontera, Temuco (Chile).
Mención de Honor "Luis de Góngora y Argote" de Poesía, concedida por el Instituto de Estudios de Literatura Contemporánea (España).


CLÁSICOS A CONTRATIEMPO (La música clásica en la era "pop-rock")
Ensayo divulgativo sobre música culta.
Ediciones Vitruvio, Madrid, 2014.
Ilustraciones de Eugenia Ábalos.


JUVENTUD TODAVÍA
Ediciones Vitruvio, Colección Baños del Carmen, n° 527, Madrid, 2015.
Premio de la Crítica de Madrid 2015.

Sinfonía de las palabras. Textos de Antonio Daganzo. Edición de Vicente Etxarte.

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