
El pasado 29 de mayo de este mismo 2008 se cumplieron los primeros cincuenta años transcurridos desde la muerte de Juan Ramón Jiménez (1881-1958), a quien sin duda le debemos la entrada de la poesía española en la modernidad. Premio Nobel de Literatura en 1956, su figura se ubica en lo más alto del parnaso hispánico de los últimos tiempos, junto a las de Antonio Machado y Federico García Lorca. Dos poemas nos servirán hoy para recordar a este autor admirable, cuyo compromiso con la poesía fue total; ambos fueron escritos durante la última etapa creativa de Juan Ramón, verdaderamente asombrosa por su anhelo de trascendencia, su pureza y rigor expresivos, y su intensidad lírica.
EL NOMBRE CONSEGUIDO DE LOS NOMBRES
Si yo, por ti, he creado un mundo para ti,
dios, tú tenías seguro que venir a él,
y tú has venido a él, a mí seguro,
porque mi mundo todo era mi esperanza.
Yo he acumulado mi esperanza
en lengua, en nombre hablado, en nombre escrito;
a todo yo le había puesto nombre
y tú has tomado el puesto
de toda esa nombradía.
Ahora puedo yo detener ya mi movimiento,
como la llama se detiene en ascua roja
con resplandor de aire inflamado azul,
en el ascua de mi perpetuo estar y ser;
ahora yo soy ya mi mar paralizado,
el mar que yo decía, mas no duro,
paralizado en olas de conciencia en luz
y vivas hacia arriba todas, hacia arriba.
Todos los nombres que yo puse
al universo que por ti me recreaba yo,
se me están convirtiendo en uno y en un
dios.
El dios que es siempre al fin,
el dios creado y recreado y recreado
por gracia y sin esfuerzo.
El Dios. El nombre conseguido de los nombres.

TÚ, ANIMAL HEMBRA, MUJER MÍA
¿Cómo has podido tú, animal hembra, mujer mía,
llegar a esa finura, llegar a que yo grite
por ti en la orilla de la mar, por ti
con sólo tus dos ojos que brillan, verde lago interno
con cielo; ¿cómo tú eres así del cielo,
lo que yo he llamado cielo
por ti?
¿Cómo del movimiento delicado
de tu brazo, tu cuello, tu cintura
has ondulado el hilo de mi órbita,
hasta hacerme anhelar dar el traspiés
que nos tiende en el plano último de la vida?
(Imagen 1: Retrato de Juan Ramón Jiménez.)
(Imagen 2: Juan Ramón y su esposa, Zenobia Camprubí, en la terraza de su casa del número 8 de la calle Lista, Madrid, en 1923.)
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