
Sin duda alguna, es Justo Jorge Padrón (Las Palmas de Gran Canaria, 1943) nuestro poeta que ha cosechado en vida mayor reconocimiento internacional. De vena clásica, fecunda inspiración y amplísima obra -igual que la de su admirado Pablo Neruda-, resulta una inolvidable experiencia escuchar a este gran escritor recitar de memoria -"par coeur", como él diría- sus encendidos versos. Quienes compartimos con él la maravillosa velada literaria que se celebró el pasado viernes 28 de noviembre en la Casa del Libro de la calle Alcalá de Madrid, en el marco de la Tertulia Literaria "Alcalá 96" -coordinada por Pablo Méndez-, tuvimos, además, la fortuna de deleitarnos con las mil y una anécdotas, relatadas por él mismo con cadencia y tono admirables, que vinculan a Justo con los nombres más relevantes de la poesía contemporánea mundial.
Recordaremos hoy aquí este brillante soneto de Justo Jorge Padrón: un escritor total en cuya compañía cabe hundirse hasta el fondo en el misterio poético.
EL DESDICHADO
"¿Qué sombra del infierno me maltrata?
¿De qué dios vengativo es el castigo
de tener en mí mismo a mi enemigo
y ser el propio fuego que me mata?
Yo soy el daño que me apresa y ata
al poste del tormento que maldigo.
Soy mi dolor callado, y a quien sigo
en la infiel convicción que me delata.
Avivar esa hoguera que me ciega
es ansia y agonía y hondo exceso.
Sentir como placer mi solo llanto,
buscar en mí lo que el vivir me niega,
para hendir con mis manos hasta el hueso
el acerado filo del quebranto."
(Imagen: Justo Jorge Padrón recibiendo el Premio Internacional "La Espiga de Oro Marco Antonio Corcuera", el 16 de abril de 2008, en Trujillo, Perú.)
1 comentario:
Reescribo el poema con unas pequeñas correcciones. Saludos. Elena
¿Qué sombra del infierno me maltrata? (Francisco de Quevedo)
EL DESDICHADO
"¿Qué sombra del infierno me maltrata?
¿De qué Dios vengativo es el castigo
de tener en mí mismo a mi enemigo
y ser el propio fuego que me mata?
Yo soy el daño que me apresa y ata
al poste del tormento que maldigo.
Soy mi dolor callado, y a quien sigo
en la infiel convicción que me delata.
Avivar esta hoguera que me ciega
es ansia y agonía y hondo exceso.
Sentir como placer mi solo llanto,
buscar en mí lo que el vivir me niega,
para hendir con mis manos hasta el hueso
el acerado filo del quebranto."
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