
Siento verdadero entusiasmo y admiración por la obra de Floridor Pérez (Yates, Región de los Lagos, 1937), sin duda uno de los nombres más interesantes de la poesía chilena contemporánea (adscrito a la generación literaria de 1960), además de amigo que me honra con su simpatía. La palabra precisa e irónica, el ingenio pletórico y al mismo tiempo contenido, la capacidad para convertir la experiencia vital tantas veces traumática en versos de certera intención crítica, y la creencia en el amor como acicate y vía de redención existencial -lo que se personifica en su obra mediante la figura de Natacha, la mujer de su vida- son rasgos característicos de una singular poesía que sabe alimentarse incluso, y de manera muy original, de la lección antipoética de su compatriota Nicanor Parra.
Vilmente relegado a la isla Quiriquina tras el golpe militar pinochetista de 1973, de aquel oscuro cautiverio supo arrancar Floridor el sol radiante de uno de los más agudos e intensos poemarios de la historia reciente de las letras chilenas: Cartas de prisionero, que no pudo ser editado hasta 1984. Precisamente en este libro hallamos el poema estremecedor que hoy queremos recordar aquí:
LA PARTIDA INCONCLUSA
"Isla Quiriquina, octubre 1973.
BLANCAS: Danilo González, Alcalde de Lota
NEGRAS: Floridor Pérez, Profesor rural de Mortandad
1. P4R P3AD
2. P4D P4D
3. CD3A PXP
4. CXP A4A
5. C3C A3C
6. C3A C2D
7. .........
Mientras reflexionaba su séptima jugada
un cabo gritó su nombre desde la guardia.
-¡Voy! -dijo
pasándome el pequeño ajedrez magnético.
Como no regresara en un plazo prudente
anoté, en broma: "Abandona".
Sólo cuando el diario EL SUR
la semana siguiente publicó en grandes letras
la noticia de su fusilamiento
en el Estadio Regional de Concepción
comprendí toda la magnitud de su abandono.
Se había formado en las minas del carbón,
pero no fue el peón oscuro que parecía
condenado a ser, y habrá muerto
con señoríos de rey en su enroque.
Años después le cuento a un poeta.
Sólo dice:
¿y si te hubieran tocado las blancas?"

(Imagen 1: Retrato de Floridor Pérez.)
(Imagen 2: Floridor Pérez junto a su mujer, Natacha, en su llegada a la ciudad de Temuco, capital de la Región de La Araucanía, Chile, en 1973.)
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