
"A veces la memoria es una casa
por habitar, un ámbito
oscuro, al que se accede
a través de un postigo que carece de llave,
pero que se resiste
a ser abierto. Empujas
inútilmente. Un llanto
te llega desde el fondo
de las habitaciones desoladas
y no hay nadie allá dentro, nadie vivo.
Nadie vive en sus largos corredores,
en sus salas de muebles polvorientos,
y sin embargo, queda
el eco lastimado
de unas pisadas que no cesan nunca
de resonar en los sombríos huecos
del corazón."
Este conciso y certero poema sirve de pórtico a la magnífica obra titulada La casa que habitaste, que Ediciones Rialp ha publicado como el número 614 de su histórica Colección Adonáis, y con la que el escritor, crítico literario, traductor y profesor Jorge de Arco (Madrid, 1967) obtuvo en 2009 el prestigioso Premio Internacional de Poesía San Juan de la Cruz.
En La casa que habitaste, De Arco vuelve a dar prueba de esa natural combinación de exuberante talento y oficio de orfebre que ha sido siempre la divisa de su estilo impecable, armonioso en la forma y crepitante en su dolorosa entraña. Así, y tomando la figura de la casa pretérita como metáfora del cruce de caminos donde irremediablemente han de anudarse memoria y nostalgia ("una nota que va dejando yerto / el corazón", escribe en el poema final del libro), Jorge cuaja aquí una obra profundamente unitaria en su desarrollo, llena de encendidas imágenes, y donde la riqueza léxica, más allá de una legítima brillantez o de cualquier necesidad de tipo métrico, remite directamente a la pincelada concreta, precisa y ferviente del recuerdo, capaz de arrancarle al poeta acentos de soberbia hondura, absolutamente conmovedores: "...la inútil terquedad de haber amado, / de haber soñado un día nacer sin corazón."
Poemario cerrado en el espectro temático de sus variaciones, La casa que habitaste presenta todavía una virtud final: el vivo deseo que despierta de conocer el camino por el que Jorge de Arco transitará en un futuro, esperemos que muy próximo.

(Foto: Jorge de Arco, en primer término, recibiendo en Ávila el Premio de Poesía San Juan de la Cruz, a finales del año 2009.)
1 comentario:
"la inútil terquedad de haber amado"
Tanta vida, tanto mundo, tanto en un verso.
Un abrazote, Antonio.
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