
La frágil realidad del ser humano cercada desde diversos y poderosos frentes: tal es la materia que aborda el nuevo poemario, Los lugares del sitio, del reconocido escritor balear Juan Planas (Palma de Mallorca, 1956); "sitio" entendido indudablemente como "asedio", en el contexto de un poemario donde el autor da un paso más en la andadura de su voz literaria, con querencia a la abstracción y la hegemonía del lenguaje, logradas -brillante paradoja- por medio de fervorosas concatenaciones de imágenes sumamente plásticas.
Décima de sus obras poéticas, y primera publicada en Madrid -por la Editorial Poesía eres tú-, Los lugares del sitio aparece justo después de Tratado de las cosas sin nombre (Calima Ediciones), libro de 2009 que, a comienzos de 2010, mereció el Premio de la Asociación de Editores de Poesía. De Los lugares del sitio reproduzco aquí un fragmento perteneciente a uno de los seis amplios poemas que componen la obra; concretamente, el titulado "Marcas de agua":
"(...) Estoy donde los muros empiezan a resquebrajarse.
Aquí hay estatuas nómadas y ángeles custodios;
sus alaridos recorriendo la escarcha
por los desfiladeros de este infierno.
Hay jinetes en llamas, como antorchas de brea,
arcilla fugitiva sobre cabalgaduras espantadas
y un perfume azul ebrio a combustión y ozono.
Estoy expuesto a la herida y a la cicatriz permanente.
Pero es infiel el tiempo. Estas líneas corrompen
las urbes arrasadas y las convierten en ruinas,
en cuerpos de charol, en proeza frustrada,
en lánguidos suspiros de impotencia;
finalmente unas coordenadas imaginarias
sobre la superficie resbaladiza del papel y las ideas.
Un rastro de ceniza nos envuelve, nos tiende
su anillo de aire y palabras, de rumor y conciencia,
de alba aplazada y hechizo contra el tacto obligado
de repetir la hazaña y conjugar, de nuevo, el mundo.
No hay hogar sino médula y silencio."

1 comentario:
Gracias, Don Antonio;-)
Un abrazo!
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