
"Fui con padre, llevado de su mano,
a un tramo más al norte, curso arriba
de octubre y el molino, serio, iba
el silencio con él
fue el verano
un estío excesivo, seco, llano,
subíamos el cauce, piedra viva;
buscaba la callada, la cautiva
tristeza de su ayer republicano
fue sospecha que tropas ya vencidas
arrojaron fusiles y los sueños
al fondo de las aguas
luego hallamos
en verdín unas armas sorprendidas:
nosotros -dijo entonces- somos dueños
sólo de las derrotas que callamos."
Perteneciente al poemario Desnudo de pronombre (Cabildo de Gran Canaria, 2009), Accésit del Premio de Poesía "Tomás Morales" en 2008.
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