
El deslumbrante cuento que a continuación reproduzco, "El árbol", de cautivadora sencillez y sobresaliente ingenio, pertenece al primero de los cuatro volúmenes de la colección de relatos Doce docenas (Editorial Corona del Sur, Málaga, 2011), gracias a la cual el escritor, filólogo, ingeniero, incansable activista de la cultura y querido amigo Juan Ruiz de Torres (Madrid, 1931), Consejero Delegado de la Asociación "Prometeo" de Poesía, nos deleita en la actualidad con su peculiar y agudo magisterio en el arte narrativo de pequeño formato.
EL ÁRBOL
"La encina, dos veces centenaria, contemplaba con afecto a la pareja que extendió una manta bajo sus ramas, se sentó con su cesta de mimbre y, tras unas carantoñas, inició su merienda.
De pronto, sintió un estremecimiento: una de sus raíces principales, debilitada por los años, empezaba a fallar. Aterrado, el árbol presintió lo que pasaría: se derrumbaría sobre la pareja, aplastándola.
Ana y Pedro terminaron tranquilamente su merienda. Tras recoger meticulosamente los diversos adminículos, los colocaron en la cesta, para no dejar residuos que afeasen la campiña, y se dieron un buen achuchón, aunque decidieron dejar el resto para la noche, en el hostal del pueblo. Se incorporaron, metieron en el maletero la cesta y la manta y pusieron el auto en marcha.
El ruido del motor les impidió escuchar unos sordos crujidos procedentes del árbol.
Cuando se alejaban, el árbol, sin otro testigo que una nube curiosa, comenzó a caer sobre el lugar que Ana y Pedro habían ocupado veinte minutos antes.
Mientras caía, el árbol se preguntaba cómo habían conseguido escapar los dos jóvenes. Con la edad, había olvidado que la percepción del paso del tiempo de los árboles es como un centésimo de veloz que en los humanos: un minuto de éstos es como hora y media para una encina."

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