miércoles, 20 de julio de 2011

Un poema y un poemario: "Nocturno", de José Luis Nieto Aranda ("Rastros perdidos")




"Todo roto.

Los pedazos del anochecer
son inquietos cachorros hambrientos
que mordisquean los cordones de los cometas.

Los trazos del entusiasmo,
sonrisas de labios huérfanos
que huyen de los discursos
ya recitados.

Desenlace.
Todo roto.
Todo dicho.

Las diez.
Amantes extraños
son sombras desnudas
en la hornacina del cielo violeta.

Son las diez de este junio cadavérico.

Voy de paso tras el pedazo roto
de mi aliento."


Este magnífico "Nocturno" resulta una perfecta muestra de la amargura, casi sin paliativos, que nutre y vertebra el segundo poemario, Rastros perdidos (Ediciones Vitruvio, Colección "Baños del Carmen", nº 264), de muy reciente aparición, debido al escritor y querido amigo José Luis Nieto Aranda (Madrid, 1962), cuya voz dolorosa y recia había brillado ya en 2008 merced a una primera obra muy notable, Un tiempo de adiós, publicada igualmente por Vitruvio.

"¿Qué tiene la vida para quererla?", leemos en el poema "Un sábado intrascendente", cuando ya, en otro anterior, e ingeniosamente titulado "Homeless", el sujeto lírico llegaba a afirmar que "la vida / es una proposición absurda / enunciada en este mundo / sin techo." Efectivamente, el absurdo de la vida ("…viajemos cargados / de absurdo / hacia otros nuevos laberintos") da fundamentalmente coherencia a esta muy buena obra dividida en cuatro partes –siendo las dos últimas mucho más breves que las dos primeras-, en una glosa orientada sin remisión hacia el pesimismo ("el recuerdo es una ilusión marchita", leemos en "Teorema", y en "Viaje al dorso del destino": "He vencido: la derrota es mía"). Pesimismo, no obstante, cuya gravedad se ve atenuada, en mi opinión, por una expresión bien fraguada en el noble hermetismo del misterio, de la verdad profunda que sólo alcanza a revelarse gracias a los intransferibles métodos de conocimiento propios del poeta y su trabajo lingüístico e imaginativo.

Además, ocasionales guiños a una ironía sobre existencia e incluso sentimientos –atención a la curiosa propuesta del poema "Cóctel"-, contribuyen a marcar en Rastros perdidos una distancia salvadora entre el solitario, condenado presente y el atroz destino de la desmemoria y la desaparición ("Ahora, / y no nunca, / será una edad para la calma"). Porque ya lo dejaba dicho José Luis al comienzo del libro, en el poema "Introito": "…aún quedarán todos aquellos días / en los que pude y podré / -a pesar de lo indefinido- / sentirme pronombre, adjetivo / o verbo. / Y ser. / Bastará con eso."

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LIBROS DE ANTONIO DAGANZO:

SIENDO EN TI AIRE Y OSCURO
Editorial Slovento, Colección Poesía, Madrid, 2004.
Prólogo de Bernardino M. Hernando - Ilustraciones de Eugenia Ábalos y Jorge Canto.


QUE EN LIMPIDEZ SE ENCUENTRE
Ediciones Vitruvio, Colección Baños del Carmen, n°117, Madrid, 2007.


MIENTRAS VIVA EL DOLIENTE
Ediciones Vitruvio, Colección Baños del Carmen, nº 217, Madrid, 2010; 2ª edición, 2014; 3° edición, 2015.
En Ecuador: El Quirófano Ediciones, Guayaquil, 2014.
Libro recomendado por la Asociación de Editores de Poesía (España).
Finalista del Premio de la Asociación de Editores de Poesía 2010.


LLAMARSE POR ENCIMA DE LA NOCHE
Ril Editores, Colección Poesía, Santiago de Chile, 2012.
Texto de contraportada de Guido Eytel.
Con el patrocinio de la Facultad de Ingeniería, Ciencias y Administración de la Universidad de la Frontera, Temuco (Chile).
Mención de Honor "Luis de Góngora y Argote" de Poesía, concedida por el Instituto de Estudios de Literatura Contemporánea (España).


CLÁSICOS A CONTRATIEMPO (La música clásica en la era "pop-rock")
Ensayo divulgativo sobre música culta.
Ediciones Vitruvio, Madrid, 2014.
Ilustraciones de Eugenia Ábalos.


JUVENTUD TODAVÍA
Ediciones Vitruvio, Colección Baños del Carmen, n° 527, Madrid, 2015.
Premio de la Crítica de Madrid 2015.
Premio "Sarmiento" de Poesía (Valladolid, 2017).

Sinfonía de las palabras. Textos de Antonio Daganzo. Edición de Vicente Etxarte.

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